Nueva crisis en el Barça: pacta la salida de su CEO en plena tensión financiera
El FC Barcelona ha acordado con Manel del Río su salida como director general del club. El movimiento se produce apenas un año después de que asumiera la máxima responsabilidad ejecutiva y en un momento especialmente sensible para la economía y la estructura institucional de la entidad azulgrana.
La decisión, presentada como una salida de mutuo acuerdo, se hará efectiva después de completar el correspondiente traspaso de funciones. Del Río se despidió del comité de dirección y el Barcelona deberá reorganizar ahora una parcela decisiva para el funcionamiento cotidiano del club.
Aunque algunas informaciones lo han presentado como responsable financiero, su cargo era el de director general o CEO. Había llegado al Barcelona en septiembre de 2022 como adjunto de Maribel Meléndez y posteriormente asumió la dirección general, recuperando una figura que había perdido protagonismo tras la salida de Ferran Reverter.
Sergio Serrano gana peso en la estructura económica
La marcha de Manel del Río coincide con la incorporación de Sergio Serrano, antiguo directivo del Banc Sabadell, como responsable financiero del Barcelona. Según las informaciones publicadas, Serrano había ido asumiendo un protagonismo creciente dentro de la estructura ejecutiva.
El club ya estudia diferentes alternativas para cubrir la dirección general. No se descarta una promoción interna, aunque también se están valorando candidatos externos.
Sobre el papel puede hablarse de una reorganización ordenada. Sin embargo, la salida del principal ejecutivo después de solamente un año difícilmente puede considerarse una señal de estabilidad absoluta.
El momento tampoco resulta irrelevante. El Barcelona acaba de aprobar nuevas operaciones de financiación vinculadas al Espai Barça, incluyendo hasta 300 millones de euros para completar partes del proyecto y otros 210 millones destinados a resolver necesidades de liquidez provocadas por los retrasos de las obras.
A ello se añaden los compromisos derivados del control financiero, las exigencias de la UEFA y el limitado margen deportivo que continúa condicionando inscripciones, renovaciones y posibles fichajes.
Otro cambio en una estructura poco estable
La presidencia de Joan Laporta ha estado marcada por numerosos cambios en la cúpula ejecutiva. El club ha sustituido responsables en áreas fundamentales mientras trataba de recuperar competitividad deportiva, refinanciar obligaciones y avanzar en la reconstrucción del Camp Nou.
Es cierto que un cambio de ejecutivo no demuestra por sí solo una crisis. Las empresas y los clubes reorganizan periódicamente sus estructuras, especialmente cuando incorporan perfiles con experiencia específica.
Pero también resulta razonable preguntarse por qué un director general abandona el cargo tan poco tiempo después de asumirlo y justo cuando el club afronta decisiones financieras de enorme trascendencia.
Desde la perspectiva del Doctor Jota, el problema del Barcelona no es únicamente cuánto dinero consigue captar, sino la dependencia creciente de nuevas operaciones para atender proyectos y obligaciones anteriores.
La directiva insiste en que el nuevo Camp Nou multiplicará los ingresos futuros. Puede ser cierto. Pero mientras ese futuro llega, el Barça continúa comprometiendo recursos, reorganizando departamentos y buscando fórmulas que permitan mantener la actividad deportiva sin perder el equilibrio financiero.
El relato de la estabilidad vuelve a ponerse a prueba
La salida de Manel del Río no significa que el Barcelona esté al borde del colapso ni permite atribuirle discrepancias que no hayan sido confirmadas. El club sostiene que el acuerdo ha sido amistoso y que la transición se ha desarrollado de manera ordenada.
Sin embargo, cuando el máximo responsable ejecutivo se marcha después de un año, la noticia exige más explicaciones que una simple referencia al mutuo acuerdo.
El Barcelona necesita estabilidad, planificación y una cadena clara de responsabilidades. No solamente titulares sobre ingresos futuros o previsiones optimistas relacionadas con el estadio.
La llegada de Sergio Serrano refuerza el control financiero, pero la marcha del CEO vuelve a proyectar una imagen de movimiento permanente en los despachos. En una entidad que debe administrar miles de millones, terminar el Camp Nou y recuperar margen de maniobra, la continuidad ejecutiva no es un detalle menor.
Fuentes:
- AS: “Minicrisis ejecutiva en el Barça: se va el CEO, Manel del Río”
- Cadena SER: “El director general del Barça deja el cargo”