JOTA REAL MADRID

FUERA DEL EQUIPO. Arbeloa «CASTIGA» a este crack… ¡para poner a otro en su lugar!

Aunque en un principio no me lo quería creer, lo cierto es que conociendo a Arbeloa y la manera en la que se ha estado manejando desde que tomó las riendas del vestuario del Real Madrid, al final he tenido que asumir que esta información tiene bastante veracidad. Según ha trascendido, Álvaro Arbeloa ha decidido devolver al Castilla a David Jiménez, el canterano al que puso por delante de Trent y de Dani Carvajal en el anterior partido.

Aquella decisión fue interpretada como un auténtico golpe encima de la mesa. Arbeloa entendía que Carvajal no estaba preparado físicamente, que Trent tampoco estaba en condiciones óptimas y que, por tanto, debía apostar por el canterano en el lateral derecho. Fue un mensaje claro de autoridad. Una demostración de que el entrenador decide sin mirar nombres ni jerarquías.

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Arbeloa apuesta por David Jiménez

Sin embargo, tras ese encuentro llegó el famoso episodio en el centro del campo, con Carvajal visiblemente molesto y con Pintus como testigo. Aquello derivó en una conversación entre el capitán y el entrenador que, según parece, ha terminado con David Jiménez fuera del primer equipo. Y ahí es donde empieza el problema.

Porque la imagen que queda hacia fuera es preocupante. Da la sensación de que un jugador monta el numerito, presiona lo suficiente y finalmente consigue lo que quiere. Eso nunca debería suceder en un vestuario de élite. Si el entrenador lo tiene claro un día, no puede desdecirse a la primera reacción adversa, porque entonces pierde autoridad.

Meritocracia antes que nombres

Desde la dirección también hay cierta decepción. Lo que inicialmente fue valorado como una decisión valiente y coherente de Arbeloa —apostar por el rendimiento y no por el nombre— ahora queda desdibujado. Si el mensaje era meritocracia, el giro posterior genera confusión.

Además, cuesta creer que Carvajal haya pasado de no estar listo durante nueve o diez partidos consecutivos a estar completamente preparado de forma casi inmediata. Lo lógico habría sido una reincorporación progresiva. En cambio, la sensación es que la presión ha pesado más que el criterio deportivo.

David Jiménez, que no hizo un mal partido, vuelve al Castilla mientras el debate sobre la autoridad del entrenador queda abierto. Y eso, en un vestuario grande, puede ser peligroso. Si los jugadores perciben que pueden doblar la mano al técnico, el equilibrio interno se resquebraja.

Son dinámicas que no deberían asentarse en el Real Madrid. Porque cuando se empieza a ceder por presión, el precedente queda marcado. Y en un club de este nivel, la autoridad no puede ser negociable.

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