JOTA REAL MADRID

¡TENDRÁN QUE CERRAR!

Confirman el NUEVO MAZAZO al Camp Nou por las obras y deslizan la fecha

El Camp Nou volverá a bajar la persiana

Más allá de las imágenes surrealistas de las “cataratas” que vimos estos días en Barcelona, hay un problema mucho más serio que muchos socios todavía no han terminado de asimilar. El Camp Nou tendrá que cerrar otra vez sus puertas. Sí, otra vez. El estadio apenas ha reabierto por fases y ya se confirma un nuevo parón obligado por las obras. Lo que parecía la recta final del proyecto se está convirtiendo en una carrera de obstáculos constante que vuelve a golpear de lleno la planificación deportiva y económica del club azulgrana.

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La cúpula, el gran escollo de la reforma

El motivo no es menor. La instalación de la nueva cubierta será la parte más compleja y delicada de toda la remodelación. Técnicamente exige maquinaria pesada, estructuras temporales y condiciones de seguridad que hacen imposible disputar partidos con público. No es un simple retoque estético, es prácticamente una obra mayor dentro de la obra. Por eso los ingenieros estiman un periodo de entre seis y siete meses de trabajos continuados, lo que obliga inevitablemente a cerrar el estadio durante todo ese tiempo.

Seis o siete meses sin estadio… y con calendario en marcha

Dentro del club han intentado encajar las fechas para que el impacto sea el menor posible, pero la realidad es tozuda. La directiva proyecta empezar en verano de 2027 para aprovechar el parón estival, aunque es prácticamente imposible que no se solape con el inicio de la temporada. Eso significa buscar de nuevo estadio provisional, reorganizar abonos, logística, ingresos por taquilla y cumplir con los requisitos de La Liga y la Champions. Traducido: otro caos operativo que nadie quería repetir.

Golpe deportivo y económico para el Barça

Jugar lejos de casa nunca es gratis. Menos ingresos, menos presión ambiental y más desgaste para jugadores y aficionados. Ya se vivió recientemente y no fue precisamente cómodo. Cada mudanza temporal implica pérdidas millonarias, contratos renegociados y un enfado creciente de la masa social, que ve cómo el proyecto se alarga más de la cuenta. Lo que debía ser una inauguración definitiva se ha convertido en una reapertura a plazos que obliga a cerrar cuando todavía no se ha terminado de disfrutar.

En definitiva, el Barça vuelve a tropezar con su propio calendario. Probablemente lo más sensato habría sido acabar todo de una vez y abrir definitivamente, pero se optó por fases y ahora toca pagar las consecuencias. Otro cierre, otra mudanza y otro mazazo para el Camp Nou. Y lo peor es que todavía queda tiempo para que aparezcan más sobresaltos en el camino.

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