JOTA REAL MADRID

LO QUE LES FALTABA

El Camp Nou INUNDADO tras más de MIL MILLONES de euros

Era de prever. Las prisas casi nunca traen nada bueno.

Antes incluso de que el estadio quedara semi inaugurado oficialmente, hace apenas unos meses, muchos ya avisábamos de que correr tanto podía terminar pasándoles factura. Y mira… no ha tardado ni medio telediario.

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El Ayuntamiento ya se mostraba reticente a concederles la licencia para reabrir. Y ahora empezamos a entender perfectamente por qué.
No era manía. No era política. Era sentido común.

Las imágenes que han salido esta tarde son demoledoras. Especialmente en la zona de prensa, donde el agua caía como si
estuviéramos en plena catarata del Niágara. Los periodistas, empapados, quejándose con razón y sin poder trabajar con normalidad.

Un estadio recién reformado… y parece una piscina municipal.

Es simplemente increíble que un club del tamaño del Barça, después de invertir más de mil millones de euros, termine ofreciendo
este espectáculo tan impropio. Porque una cosa es un pequeño fallo puntual… y otra muy distinta que el agua entre a chorros por todas partes.

Eso solo tiene un nombre: recortes mal hechos o ejecución deficiente de la obra. No hay más.

Evidentemente esto daña muchísimo la imagen del club. Y no estamos hablando solo de memes o cachondeo en redes.
Hablamos de credibilidad institucional. De seguridad. De confianza.

Porque hoy es agua… y bueno, molesta, sí, pero no mata a nadie.

El problema es pensar qué pasa si mañana no es agua.

Cuando empiezas a ver filtraciones así, lo siguiente que te viene a la cabeza no es precisamente tranquilidad:
estructuras, peso, materiales, drenaje, cubiertas… y encima todavía falta por instalar la famosa cúpula, que para mí es
la parte más delicada y compleja de todo el proyecto.

Y ahí sí que no hay margen para chapuzas.

Imagino que tendrán seguros, responsabilidades contractuales o empresas a las que reclamar. Faltaría más.
Pero el daño reputacional ya está hecho. Eso no te lo cubre ninguna póliza.

Porque cuando presumes de “nuevo Camp Nou”, de modernidad, de estadio cinco estrellas… y a la primera tormenta se te inunda medio recinto,
el mensaje que transmites es justo el contrario.

Ahora lo mínimo exigible es que los equipos de compliance, técnicos y seguridad revisen absolutamente todo con lupa.
Mejor parar, corregir y reforzar… que lamentarlo después.

Porque con estas cosas no se juega. Estamos hablando de miles de personas cada fin de semana.

En fin… más de mil millones invertidos… y el estadio hace aguas.
Literalmente.

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