Lo de ayer volvi? a dejar en evidencia una realidad que ya no sorprende a nadie: LaLiga volvi? a recordar oficialmente al FC Barcelona que NO est? dentro de la norma 1:1. Es decir, que sigue sin cumplir el Fair Play Financiero y que, por tanto, necesita seguir cuadrando cuentas, recortando, vendiendo, aplazando o inventando si quiere inscribir a nuevos jugadores o afrontar el pr?ximo mercado con algo de normalidad.
Y lo peor es que no es la primera vez. Es el segundo a?o consecutivo en el que la patronal se ve obligada a emitir este tipo de recordatorios, confirmando que el club azulgrana sigue inmerso en un agujero financiero del que no consigue salir por medios propios.
El problema, como siempre, es que la pel?cula se repite: Tebas acaba convirti?ndose en el mago del ?encaje de bolillos?, habilitando palancas normativas, interpretaciones a medida o f?rmulas extraordinarias para que el Bar?a siga adelante mientras el resto de clubes observan perplejos c?mo uno de los grandes recibe un trato que no es precisamente igualitario.
? El Bar?a, con cuentas imposibles
La realidad es insostenible: el Barcelona arrastra una situaci?n econ?mica que no se puede tapar con discursos ni con optimismo institucional. Deuda gigantesca, patrimonio neto negativo, ingresos comprometidos a futuro, obras del Camp Nou a medio pagar y una plantilla hiperdevaluada. La norma 1:1 no se cumple porque, simplemente, no puede cumplirse con las cuentas actuales.
Mientras tanto, se intenta convencer a la opini?n p?blica de que con ventas menores, cesiones o ajustes contables la situaci?n se arreglar?. Pero eso es enga?arse: hablamos de un problema estructural, no circunstancial.
? Tebas y su ?comprensi?n selectiva?
La sospecha generalizada es clara: Tebas volver? a mover cielo y tierra para que el Bar?a pueda inscribir, fichar o avanzar, aunque objetivamente no cumpla los requisitos. Ya ocurri? el a?o pasado. Ocurri? el anterior. Y ocurrir? de nuevo.
El mensaje que queda es p?simo: mientras clubes como el Sevilla, Betis, Valencia o Real Sociedad se ven obligados a cumplir estrictamente el Fair Play, el Bar?a opera con un margen de tolerancia que nadie m?s tiene.
Y aqu? est? el verdadero esc?ndalo: la Liga depende tanto de la presencia competitiva del Barcelona que, en lugar de exigirle cumplir como a los dem?s, acaba pidiendo al resto de clubes que acepten un escenario en el que el Bar?a puede incumplir para seguir existiendo. Esto es, simple y llanamente, insostenible a nivel econ?mico y profundamente injusto.
? Conclusi?n: otra ronda de humo? pero el problema sigue
El recordatorio de LaLiga no es m?s que otro cap?tulo en un libro repetido: el Bar?a no cumple, se le exige adaptar cuentas, no llega a las cifras, y finalmente aparece Tebas para habilitar alguna v?a extraordinaria que le permita sobrevivir un a?o m?s.
Pero cada ?parche? agranda el agujero. Y mientras tanto, el resto de clubes contin?an pregunt?ndose por qu? deben competir en un ecosistema en el que las normas parecen opcionales para unos y obligatorias para otros.
El Bar?a sigue sin estar en 1:1. LaLiga lo sabe. Los clubes lo saben. Y el p?blico tambi?n. La ?nica duda es qu? inventar? Tebas esta vez para que todo vuelva a encajar? sobre el papel.