Joan Laporta, una vez m?s, ha vuelto a se?alar al Real Madrid como culpable de la ruptura institucional entre ambos clubes. Esta vez, seg?n sus propias palabras, todo se debe a que el Madrid decidi? personarse como acusaci?n particular en el Caso Negreira. Y lo cuenta como si fuese una traici?n, una pu?alada por la espalda o un gesto imperdonable.
Pero la realidad ?y el sentido com?n? dicen justo lo contrario: lo verdaderamente incomprensible ser?a que el Real Madrid no se hubiera personado. El club blanco ten?a la obligaci?n moral y deportiva de hacerlo. No solo por su prestigio, sino porque el Caso Negreira es probablemente el mayor esc?ndalo arbitral de la historia del f?tbol espa?ol, con pagos acreditados durante 17 a?os al vicepresidente del CTA.
?? El Madrid hizo lo que cualquier club serio deb?a hacer
Laporta pretende presentar el gesto del Real Madrid como un acto de hostilidad, pero es justo lo contrario: es un acto de responsabilidad. Si el rival directo durante dos d?cadas ha estado pagando al n?mero dos de los ?rbitros, ?c?mo no presentarse como acusaci?n? ?C?mo mirar hacia otro lado? ?C?mo no defenderse?
Lo anormal, lo realmente sorprendente, es que no se presentaran m?s clubes. Equipos que tambi?n pudieron verse perjudicados, clubes que compitieron en esa misma liga y que simplemente guardaron silencio. Eso s? es extra?o. Eso s? es llamativo. Y eso s? da que pensar.
Pero Laporta ha querido convertir el gesto l?gico del Madrid en una afrenta personal. Otra cortina de humo m?s para intentar tapar el verdadero foco del problema: los pagos del Bar?a a Negreira.
? Laporta se queja de lo ?nico de lo que no deber?a quejarse
Si la relaci?n institucional entre Madrid y Bar?a est? en su peor momento no es porque Florentino haya hecho nada extra?o, sino porque Laporta no asume la gravedad del caso. Le molesta que el Madrid quiera que se investigue. Le molesta que el Madrid busque protegerse. Le molesta que el Madrid no act?e como comparsa.
Pero lo que deber?a molestarle, si realmente defendiera el honor del Bar?a, es haber llegado a esta situaci?n. Deber?a molestarle que su club pagara millones a quien no deb?a. Deber?a molestarle que su instituci?n est? hoy se?alada en toda Europa. Deber?a molestarle que el propio Ceferin haya calificado el caso como ?lo m?s grave que ha visto en su vida deportiva?.
La relaci?n entre clubes se rompe cuando hay delitos o sospechas graves, no cuando alguien exige explicaciones. De hecho, lo que deteriora el f?tbol espa?ol no es la acci?n del Madrid, sino la inacci?n del resto.
? Lo que Laporta llama agresi?n es simplemente justicia
Al final, lo que molesta a Laporta es que el Madrid no haya seguido el juego del silencio c?mplice. Y eso explica muchas cosas: qui?n quiere transparencia? y qui?n no.
Porque si algo est? claro es que el Real Madrid ten?a todo el derecho ?y dir?a que incluso el deber? de defenderse ante un caso que puede haber cambiado la historia de la competici?n. Y Laporta, en lugar de reflexionar sobre c?mo se ha llegado hasta aqu?, prefiere se?alar al mensajero.
Pero la verdad es tozuda: la relaci?n entre Madrid y Bar?a no se rompi? por la acusaci?n del Madrid, sino por el esc?ndalo Negreira. Lo dem?s es un relato mal construido para intentar desviar la atenci?n.
Y eso, a estas alturas, ya no enga?a a nadie.