JOTA REAL MADRID

? Las ?l?grimas? de Jotajordi por Messi desatan otra guerra civil en Barcelona

Lo que parec?a ser un gesto bonito, nost?lgico y casi espiritual para el barcelonismo ha terminado siendo, como casi todo ?ltimamente en Can Bar?a, otra fuente de divisi?n interna. La visita sorpresa de Leo Messi al Camp Nou ?a?n en obras? se ha convertido en un terremoto inesperado que ha roto la paz moment?nea en el barcelonismo.

Seg?n revel? Crist?bal Soria, Messi se encontraba cenando en un restaurante cercano cuando decidi?, de manera espont?nea, acercarse al estadio para ver c?mo avanzaban las obras. Pregunt? a un miembro de seguridad si pod?a entrar, y se le facilit? el acceso sin mayor problema. Una historia casi costumbrista: la mayor leyenda del club regresando como un aficionado m?s para ver la que fue su casa durante dos d?cadas.

Pero como siempre en el Bar?a, la intrahistoria tiene m?ltiples versiones. El periodista Jos? ?lvarez asegura que el club s? estaba al tanto, que no fue un acto improvisado, y que hubo una coordinaci?n m?nima para garantizar privacidad y seguridad. ?Qui?n tiene raz?n? Quiz? ambos ven partes de la verdad o quiz? nadie. Lo que s? est? claro es que el episodio ha sido interpretado de formas completamente opuestas dentro del entorno cul?.

? Un gesto que deb?a unir? pero que termin? dividiendo

La visita de Messi deber?a haber generado un sentimiento de uni?n. Al fin y al cabo, estamos hablando del jugador m?s grande de la historia del Bar?a regresando por unos minutos a su templo. Pero el barcelonismo vive una tensi?n interna permanente y todo se convierte en munici?n.

El m?s cr?tico (y el m?s histri?nico) ha sido, c?mo no, Jotajordi. Lejos de celebrarlo, el tertuliano afirm? p?blicamente que no le gust? el gesto de Messi porque, seg?n ?l, ?divide al barcelonismo?. Una declaraci?n surrealista que ha provocado ?literalmente? carcajadas incluso dentro del entorno cul?.

Lo que quiz? no cont? Jotajordi es el detalle que s? conoce medio internet: Messi lo bloque? en redes sociales hace a?os por no mostrarle suficiente pleites?a en sus intervenciones televisivas. Desde entonces, la relaci?n ?si es que alguna vez la hubo? est? rota. Y eso explica muchas cosas. No es ?divisi?n del barcelonismo?. Es resentimiento personal disfrazado de an?lisis futbol?stico.

?? Una visita que abre m?s frentes en pleno caos institucional

Lo m?s llamativo es que un gesto tan simple como pasar a ver las obras haya provocado debates encendidos, bandos enfrentados y discusiones en todos los programas deportivos. Pero as? est? el Bar?a: fr?gil, susceptible y roto emocionalmente. Messi aparece unos minutos y la mitad del barcelonismo llora por nostalgia? mientras la otra mitad llora por rencor.

El episodio llega, adem?s, en un momento de extrema tensi?n institucional: obras retrasadas, investigacio?nes laborales, Flick agotado, problemas econ?micos, la sombra de la Superliga? y ahora este ingrediente extra para un guiso ya de por s? explosivo.

Messi no dijo nada. No prometi? volver. No dio pistas. No abri? puertas ni cerr? otras. Solo visit? el estadio. Pero en Barcelona, donde la emocionalidad se dispara al m?nimo movimiento, esa simple visita ha sido suficiente para reactivar viejas heridas.

? Opini?n: Messi no divide? expone

La visita de Messi no ha dividido nada. Lo que ha hecho es exponer ?otra vez? que el barcelonismo est? fracturado desde hace a?os. Y que cualquier gesto, por inocente que parezca, se interpreta seg?n qui?n lo emita, qui?n lo comente y qui?n lo utilice para su propio relato.

Messi pas? a ver las obras. Jotajordi pas? a llorar por Twitter. Y el barcelonismo pas?, de nuevo, a pelear entre s? por algo que deber?a haber sido motivo de orgullo y uni?n.

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