El periodista Javier Herra?z ha sido entrevistado en COPE tras resurgir un art?culo suyo de 1994 en el que, de forma casi prof?tica, ya deslizaba que Enr?quez Negreira ten?a una influencia inusual en el entorno arbitral y una presencia frecuente en el palco del FC Barcelona. La entrevista fue rescatada y difundida por la cuenta F?tbolgate, especializada en documentaci?n y an?lisis del caso.https://jotarealmadrid.com/1000218363-mp4/
? Una historia que viene de lejos
En aquel texto, Herra?z mencionaba que Negreira ?sol?a coincidir con directivos azulgranas en zonas de hospitalidad del Camp Nou? y que ?su figura ten?a m?s poder del que se percib?a desde fuera?. Tres d?cadas despu?s, esas frases suenan como una advertencia ignorada. Lo que entonces pod?a parecer una curiosidad hoy se interpreta como una se?al de alarma que nadie quiso escuchar.Durante la entrevista, Herra?z reconoci? que escribi? ese art?culo ?porque algo no cuadraba en el ambiente arbitral de la ?poca? y que el tiempo le ha dado la raz?n en m?s cosas de las que le habr?a gustado. Una confesi?n que, sin decirlo abiertamente, deja entrever que el sistema estaba contaminado mucho antes de que estallara el caso Negreira.
? Indignaci?n: tres d?cadas de silencio
Es imposible no sentirse indignado. Si ya en 1994 se sab?a o, al menos, se sospechaba que Negreira disfrutaba de cercan?a y privilegios con el entorno cul?, ?c?mo nadie actu?? ?C?mo se permiti? que esta sombra creciera hasta convertirse en el esc?ndalo m?s grande del f?tbol espa?ol? Cada nueva revelaci?n confirma que el problema no naci? en los ?ltimos a?os, sino que fue una podredumbre institucional enquistada durante d?cadas.
?? Lo que esto significa
La entrevista no solo reabre el debate hist?rico, sino que a?ade profundidad al caso. Si las sospechas de 1994 ya apuntaban a Negreira, la l?nea temporal del esc?ndalo se ampl?a peligrosamente, afectando incluso a las estructuras que lo toleraron durante tanto tiempo. En definitiva, este episodio demuestra que el silencio y la complacencia fueron tan da?inos como la propia corrupci?n.Y ahora, con todo lo que se sabe, la pregunta ya no es cu?ndo empez?, sino por qu? nadie lo detuvo. ??