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Tensión en el Real Madrid: el ‘caso Asencio’ sacude el vestuario tras su pulso con Arbeloa

El Real Madrid vivió semanas de máxima tensión interna con el conocido como ‘caso Asencio’, un episodio que comenzó en silencio el pasado 11 de marzo y que terminó estallando dentro del vestuario. El protagonista, Raúl Asencio, y en el otro lado, el técnico Álvaro Arbeloa.

Todo se originó tras la decisión del entrenador de dejar al central en el banquillo ante el Manchester City en la Champions League, una decisión que no sentó nada bien al jugador.

El origen del conflicto

Asencio consideraba que merecía la titularidad tras su esfuerzo días antes frente al Celta de Vigo. El Real Madrid llegaba a ese partido con la defensa bajo mínimos: Éder Militão y David Alaba estaban lesionados, mientras que Dean Huijsen no estaba disponible.

A pesar de arrastrar problemas físicos, el canterano forzó para jugar en Balaídos junto a Antonio Rüdiger. Sin embargo, en el partido clave ante el City, Arbeloa optó por otra solución y lo dejó sin minutos.

Esa decisión marcó un antes y un después.

El cara a cara que lo cambió todo

Días después, la situación explotó. Asencio acudió al despacho de Arbeloa, acompañado de un médico, para comunicarle que tenía molestias musculares y que no se veía en condiciones de jugar ante el Elche CF.

El timing no gustó nada al técnico. A su enfado por la reacción del jugador tras el partido ante el City se sumó ahora una baja de última hora que alteraba toda la planificación.

Rüdiger, afectado por el conflicto

El efecto fue inmediato dentro del vestuario. Arbeloa tuvo que recurrir a Antonio Rüdiger, que inicialmente iba a descansar pensando en la vuelta europea.

El central alemán, muy metódico con su preparación, no recibió bien el cambio de planes. La situación elevó la tensión y el conflicto dejó de ser individual para convertirse en un problema colectivo.

Castigo disciplinario y mensaje al vestuario

A partir de ahí, Asencio desapareció de las convocatorias. No estuvo ante el Elche, tampoco viajó a Mánchester ni participó en el derbi, pese a entrenar con normalidad.

El motivo era claro: no había pedido disculpas al grupo. Para Arbeloa, las indisciplinas no son un asunto personal, sino de vestuario.

El técnico ya había marcado precedentes, como la suplencia de Trent Alexander-Arnold en un derbi por impuntualidad. Con Asencio, la postura fue la misma: sin disculpas públicas, no habría convocatoria.

Final del conflicto: disculpas y regreso

La situación se alargó más de lo esperado. El jugador no consideraba necesario pedir perdón, pero el ruido externo y los rumores —que incluso apuntaban a su vida fuera del campo— terminaron por cambiar el escenario.

Finalmente, Asencio dio el paso y pidió disculpas ante sus compañeros.

Tras ese gesto, volvió a entrar en la lista en los partidos ante el RCD Mallorca y el Bayern de Múnich, aunque sin minutos en ambos encuentros.

El ‘caso Asencio’ se cierra así con una lección clara dentro del vestuario del Real Madrid: la disciplina colectiva está por encima de cualquier situación individual.

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