JOTA REAL MADRID

El Madrid se deja más que puntos en Mallorca: una derrota que enciende las alarmas

Lo de Son Moix no fue una simple derrota del Real Madrid. Fue uno de esos partidos que dejan sensación de vacío, de equipo sin respuesta cuando más lo necesita. No por el resultado en sí, sino por la forma. Porque hubo un momento en el que el partido pedía carácter, y el Madrid no lo mostró.

También le pueden interesar:

El encuentro se fue apagando poco a poco para los de Arbeloa, sin una reacción clara, sin ese impulso que suele aparecer en este club cuando está contra las cuerdas. Y eso es lo que más preocupa. No hubo sensación de asedio final, ni de rebeldía. Todo transcurrió con una calma extraña, impropia del contexto.

Kylian Mbappé lo intentó por momentos, como si jugara en un plano distinto al resto. Fue el único que generó cierta inquietud real, pero demasiado aislado. Cuando un equipo como el Madrid depende tanto de acciones individuales, normalmente es porque el colectivo no está funcionando.

Del otro lado, el RCD Mallorca entendió perfectamente qué partido tenía que jugar. Con orden, intensidad y convicción. No necesitó dominar todo el tiempo, pero sí supo cuándo apretar y cómo hacer daño. Y sobre todo, compitió como si le fuera la vida en ello.

Arbeloa intentó cambiar cosas desde el banquillo, movió piezas y buscó respuestas, pero el equipo no cambió. Y eso deja una lectura incómoda: no fue un problema de nombres, sino de funcionamiento. Cuando los cambios no alteran el ritmo del partido, el problema suele ser más profundo.

Lo que deja esta derrota es una sensación difícil de ignorar. El Madrid no transmitió urgencia en un momento donde ya no hay margen para relajarse. Y en este tramo de la temporada, eso pesa más que cualquier resultado puntual.

Porque ahora viene lo importante de verdad. Y si algo ha dejado claro este partido, es que el equipo necesita reaccionar rápido. Muy rápido.

Publicaciones relacionadas