Hablando también en confianza con Joaquín Maroto, y ya metiéndonos de lleno en los nombres propios que ahora mismo están en el foco de toda la polémica del Real Madrid, tanto para bien como para mal, me confesaba algo bastante revelador. Dentro de la directiva del Real Madrid hay cierta preocupación con varios futbolistas que, sin ser un desastre absoluto, sí dejan una sensación clara de decepción deportiva. Jugadores de los que se esperaba mucho más y que, sencillamente, no han dado ese paso al frente que el club necesitaba.
Los nombres que me trasladaba eran muy concretos: Ceballos, Camavinga y Tchouaméni. No en un sentido ultranegativo ni señalándolos como culpables de todo, pero sí desde la óptica de que el rendimiento ofrecido está muy por debajo de las expectativas que había puestas en ellos. La sensación en el club es que debían convertirse en referencias del centro del campo y, sin embargo, ninguno ha terminado de asumir ese liderazgo ni de marcar diferencias con continuidad.
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Florentino quiere un cambio en el Real Madrid
Precisamente por eso el Real Madrid tiene marcado en rojo el centro del campo de cara al próximo mercado. Como también se comenta estos días, la gran prioridad del verano será reforzar esa zona con talento contrastado, porque se entiende que con lo actual no alcanza para competir al máximo nivel. El problema, claro, es que traer jugadores top es carísimo y el mercado está completamente inflado, así que no será nada sencillo.
En el caso de Ceballos, todo apunta a una salida casi segura. Después de algunos mensajes recientes y de su pérdida total de protagonismo, tiene pinta de que su etapa en el club está prácticamente sentenciada. Con Camavinga la situación es diferente: gusta su potencial, pero no se descarta escuchar ofertas si llega algo interesante, lo que demuestra que ya no es intocable. Y con Tchouaméni hay muchas más dudas, porque alterna partidos muy buenos con actuaciones demasiado flojas, sin esa regularidad que exige el Real Madrid.
En definitiva, lo que me transmiten desde dentro es claro: ninguno de los tres tiene garantizada su continuidad. El club quiere elevar el nivel competitivo y, si para ello hay que mover piezas importantes, se hará. Veremos qué ocurre en verano, pero está claro que el centro del campo será uno de los grandes focos de la revolución que se está preparando.