Álvaro Arbeloa llega a Lisboa con el once prácticamente definido y una única incógnita que mantiene abierto el debate hasta última hora: Arda Güler o Eduardo Camavinga. Esa es la gran decisión del técnico para un partido clave en la Champions League, donde el Real Madrid se juega sellar su presencia directa en los octavos.
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Güler parte con ligera ventaja. Su rendimiento reciente le avala. Fue determinante ante el Levante, volvió a dejar destellos en Villarreal y encarna a la perfección la idea de meritocracia que Arbeloa ha instaurado desde su llegada. Camavinga, por su parte, pierde opciones esta vez porque el plan no contempla mover piezas: Carreras será el lateral izquierdo, sin experimentos.
El resto del equipo se recita casi de memoria. Courtois será el guardián bajo palos, indiscutible y líder silencioso. En defensa, Valverde volverá a ocupar el lateral derecho, con libertad para cerrar por dentro, mientras Asencio y Huijsen formarán la pareja de centrales. Carreras completa la zaga en el costado izquierdo, en un estadio que conoce bien.
En el centro del campo, Tchouaméni regresa tras cumplir sanción y será el ancla. A su lado estará Bellingham, que juega con aviso: una amarilla le dejaría fuera del próximo cruce europeo. Arriba, Arbeloa mantiene su apuesta. Mastantuono seguirá en la banda derecha, acompañado por Vinicius y Mbappé en un tridente que busca continuidad.
Así, la posible alineación del Real Madrid frente al Benfica sería:
Courtois; Valverde, Asencio, Huijsen, Carreras; Tchouaméni, Güler o Camavinga, Bellingham; Mastantuono, Mbappé y Vinicius.
Todo listo en Da Luz. Solo falta despejar la última duda.
