JOTA REAL MADRID

El Real Madrid Femenino

a su tercera final

Doce minutos. Eso fue todo lo que necesitó el Real Madrid para decidir la semifinal. Un inicio fulgurante, aprovechando cada error del Atlético, bastó para firmar un superbaño y sellar el pase a la tercera final de Supercopa de su historia. Athenea, Weir y Linda Caicedo golpearon sin piedad en un arranque que dejó el partido visto para sentencia antes del primer cuarto de hora.

Con Quesada ausente por motivos personales, Antonio Rodríguez tomó el mando del banquillo blanco. El once fue el esperado, sin concesiones, con Holmgaard y Eva Navarro imponiéndose en los costados. Víctor Martín también apostó por su equipo de gala, con Lloris regresando al eje defensivo. Amaiur puso el balón en juego yú y desde ese primer gesto quedó claro el guion: presión alta del Madrid y nervios atrás del Atlético.

El primer golpe llegó pronto. A los seis minutos, una pérdida forzada acabó en Athenea, que condujo hacia dentro y definió con la derecha ante Lola Gallardo. Celebración con beso al escudo. Enfrente, desconcierto. El Atlético intentó reaccionar por medio de Luany, pero sin precisión ni continuidad.

El castigo fue inmediato. Un error en la salida rojiblanca permitió a Weir ampliar la ventaja al cuarto de hora, y apenas tres minutos después Linda Caicedo se inventó una cabalgada marca de la casa para firmar el 3-0 con un disparo lejano. Partido roto. Y final casi asegurada.

El Atlético, tocado, no bajó los brazos. Resistió como pudo antes del descanso y mejoró tras el paso por vestuarios. Luany encontró premio en el 72’, pero ya era tarde. El Madrid había hecho el trabajo en doce minutos de fútbol devastador y se ganó, con autoridad, su sitio en otra final.

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