Algo ha cambiado… y se nota
Por fin puedo decir que me siento satisfecho con lo que estoy viviendo en la polémica Simeone–Vinicius. Aunque su equipo saliera ayer en redes sociales a defenderle, como era de esperar en un entorno sin el menor atisbo de autocrítica, lo que está recibiendo Simeone a nivel mediático es algo que sinceramente no me esperaba.
Intuía algún comentario aislado, alguna crítica puntual, pero no una censura tan clara y tan dura como la que he venido observando en medios que, hasta ahora, le habían pasado absolutamente todo.
El marrullero quedó al descubierto
La actitud de Simeone ha sido repudiada y condenada, especialmente porque muchos se han dado cuenta de algo evidente: Vinicius ahí sí es vulnerable. No deja de ser un chaval pasional que, ante las tablas del Cholo en el juego de charca, lo pasa mal.
Simeone se maneja en eso como nadie. Lo hacía de jugador y lo hace ahora de entrenador. Cuando vio que no podía por méritos futbolísticos, tiró del manual del buen marrullero e intentó amedrentarle directamente.
Hasta el punto de que el propio Xabi Alonso tuvo que sacarle los colores, antes y después: en el campo y en la sala de prensa. Alguien tenía que hacerlo. Hay límites que no se deben traspasar, y Simeone los cruzó todos.
Esta vez no coló
El Cholo pensó que, como siempre, todo el mundo cargaría contra Vinicius y que él saldría indemne. Que se saldría con la suya otra vez. Pero no. Esta vez el tiro le ha salido por la culata.
Que hasta el mismísimo Jotajordi en El Chiringuito se haya puesto del lado de Vinicius es una señal clarísima de que aquí se han traspasado límites que antes parecían intocables.
Un balance muy pobre para lo que cobra
Que el entrenador mejor pagado —o uno de los mejor pagados— del mundo tenga a su equipo a once puntos del líder en Liga y eliminado de la Supercopa, dice mucho de las aspiraciones reales de ese club.
Simeone le hizo mucho bien al Atlético de Madrid, eso es indiscutible. Pero ya hace tiempo que deberían preguntarse a qué quieren jugar y qué quieren ser: aspirantes o eternos perdedores.
¿Justifica un título cada cuatro años el sueldo del argentino? Para mí, no. Pero esa es una reflexión que tendrán que hacerse ellos.
Cuando todos se ponen de acuerdo…
Cuando por primera vez consigues poner de acuerdo a todos los medios —muchos de ellos cercanos y amigos— para que te censuren, es como para hacértelo mirar. Y es lógico, porque algo estás haciendo rematadamente mal.
Cholo, esto ya no son los 90. Espabila. A ver si te crees que esas cosas se le escapan a la cámara.
Preocúpate de sacar a tu equipo adelante, que da pena ver a alguien cobrando lo que cobras tú dedicándose a insultar rivales en lugar de jugar al fútbol.
Y será que no te han puesto manteca para ganar: Oblak, Baena, Sorloth, Griezmann… ¿a quién te vas a quejar? Ya le gustaría a la mitad de clubes tener la mitad de lo que tienes tú.
Conclusión
En fin, que la que le está cayendo es buena, normal y merecida. A ver si espabila para la próxima, porque esta vez no ha colado.