El juego sucio no es exclusivo de uno
Ayer quedó patente que el juego sucio no es exclusivo de Vinicius. La chabacanería, las burlas… lo que los medios han intentado vender como parte exclusiva del brasileño, ayer quedó demostrado que no es así.
Hay otro experto en la ciudad y ese es Simeone. Además, a este ya le conocemos desde su etapa de jugador. No engaña a nadie.
Un comportamiento reincidente
Sabemos que es capaz de cualquier cosa, desde agujerear el muslo a un jugador con los tacos, como de estar constantemente insultando al rival para que se despiste. Pero que también trate de desestabilizar desde el banquillo a un jugador rival… hombre, se supone que ya de entrenador tienes una perspectiva más calmada de la situación y de los hechos. Pero no es el caso de Simeone.
Sigue siendo el mismo hooligan que fue siempre. Y claro, ni lo entendió Xabi, ni la afición, ni nadie.
El enfado de Florentino
Ni tampoco Florentino, del que nos hemos enterado que se mosqueó bastante gracias a José Félix Díaz, que acaba de publicar que estas chorradas no han gustado nada al presidente, que ve una total intencionalidad en el argentino.
No se comprende, dice, que alguien que ya es entrenador haga eso. Más con un chaval que, por menos, ha tenido que soportar que casi le quieran echar de España. Simplemente increíble.
¿Y dónde estaba el cuarto árbitro? ¿No vio nada? Se preguntan.
Silencios que dicen mucho
La federación es la responsable de organizar esto, ¿no puede entrar a analizar estas provocaciones? Yo creo que debería para sentar ejemplo.
Por supuesto, no esperéis nada de los medios porque no van a estar, ni hoy ni nunca.
Si hubiera sido al revés, les habría faltado tiempo. Pero como era el Cholo, que es muy amigo de los medios, pues aquí paz y después gloria.
Final feliz para unos, amargo para otros
En fin, todo un bochorno lo que Vini tuvo que soportar, encima para terminar con amarilla, que tiene narices la cosa.
Pero bueno, nosotros ya estamos en la final y el Cholo en casa. Que se vaya ahora a hablar con sus amigos si quiere. A nadie le importa.