Frase clave objetivo: palabras de Laporta sobre el caso Negreira
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Metadescripción: Laporta asegura en COPE que el Barça tenía que pagar para obtener lo que el Real Madrid supuestamente tenía gratis. Analizamos sus polémicas palabras
El inquietante lapsus de Laporta al hablar del caso Negreira
Las últimas palabras de Joan Laporta sobre el caso Negreira han provocado una enorme polémica. Durante una entrevista con Juanma Castaño en El Partidazo de COPE, el dirigente azulgrana trató de justificar los pagos realizados por el FC Barcelona a sociedades vinculadas a José María Enríquez Negreira, quien llegó a ser vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros.
Laporta insistió en que el Barcelona contrataba un servicio de asesoramiento arbitral y labores de scouting. Hasta ahí, nada diferente de la versión que el club viene defendiendo desde que estalló el escándalo.
El momento verdaderamente llamativo llegó cuando el presidente azulgrana decidió señalar al Real Madrid. Según Laporta, desde que él tenía uso de razón, el estamento arbitral estaba dominado por el club blanco, que no habría necesitado contratar ese asesoramiento porque ya disponía de una posición privilegiada.
Juanma Castaño resumió entonces el argumento con una pregunta demoledora: si, según Laporta, el Barça tenía que pagar para conseguir aquello que otros tenían gratis. El presidente azulgrana respondió afirmativamente y añadió que “la ternera era suya”.
Una frase que plantea todavía más preguntas
Conviene ser rigurosos: Laporta no confesó la compra de árbitros ni admitió que el Barcelona pagara para recibir favores arbitrales. Sus palabras no constituyen una prueba penal ni permiten afirmar que se alteraran partidos o competiciones.
Sin embargo, tampoco deberían despacharse como una simple anécdota. Su respuesta resulta políticamente muy reveladora porque, al intentar defender los pagos, introduce una comparación inquietante: el Barcelona habría tenido que pagar para acceder a algo que, según él, el Real Madrid ya poseía sin coste.
¿Pagar para obtener exactamente qué?
Esta es la pregunta que queda flotando después de escuchar la conversación. Si se trataba únicamente de informes técnicos perfectamente legales y habituales, ¿qué relación existe entre esos informes y la supuesta influencia histórica que Laporta atribuye al Real Madrid?
La explicación mezcla dos realidades que deberían estar completamente separadas: contratar análisis sobre los árbitros y disfrutar de influencia dentro del sistema arbitral.
El Real Madrid no explica los pagos a Negreira
Laporta también denunció la presencia histórica de personas relacionadas con el Real Madrid al frente del estamento arbitral. Esa cuestión puede debatirse, investigarse y someterse a todos los controles necesarios.
Pero señalar al Madrid no explica por qué el Barcelona mantuvo durante años una relación económica millonaria con sociedades vinculadas al vicepresidente del CTA. Tampoco aclara por qué aumentaron los pagos durante determinadas etapas ni por qué esa relación terminó cuando Negreira abandonó su cargo.
La defensa no puede consistir eternamente en mirar hacia otro lado del campo. Si existieron irregularidades favorables al Real Madrid, que se aporten pruebas y se investiguen. Pero esa hipótesis no convierte automáticamente en normales los pagos del Barcelona.
Opinión de Doctor Jota: unas palabras indignantes
En mi opinión, las declaraciones de Laporta son indignantes y extraordinariamente desafortunadas. No porque constituyan una confesión —no lo son—, sino porque parecen revelar la mentalidad desde la que intenta justificarse un comportamiento que nunca debió producirse.
El presidente del Barcelona no transmite que pagar al número dos de los árbitros fuese una anomalía institucional. Lo presenta casi como una necesidad para competir frente a una supuesta ventaja del Real Madrid.
Y eso resulta gravísimo para la imagen del fútbol español.
Lo más preocupante es que unas palabras de este calibre puedan pronunciarse públicamente sin provocar una reacción contundente de las instituciones. LaLiga, la Federación y el propio CTA deberían ser los primeros interesados en esclarecer hasta el último detalle y proteger la credibilidad de la competición.
No se trata de condenar anticipadamente al Barcelona ni de sustituir a los tribunales. Se trata de exigir transparencia, responsabilidades deportivas y una explicación convincente sobre una relación que jamás debió existir.
Laporta quiso acusar al Real Madrid, pero terminó dejando una pregunta mucho más incómoda para su propio club: ¿qué creía exactamente el Barcelona que estaba pagando?
Mientras nadie responda con claridad, el caso Negreira seguirá proyectando una sombra insoportable sobre el fútbol español.