El Real Madrid atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Después de una campaña marcada por la irregularidad deportiva, la tensión interna y los constantes conflictos dentro del vestuario, Florentino ha comenzado a mover ficha con la intención de reconstruir el proyecto desde los cimientos. La derrota ante el Bayern de Múnich en el Allianz Arena, que supuso la eliminación en los cuartos de final de la Champions League, fue el detonante definitivo para acelerar una profunda reflexión en Valdebebas.
Los problemas no se limitan únicamente a los resultados. La pelea entre Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde, sumada a otros enfrentamientos entre jugadores durante los últimos meses, ha provocado una enorme preocupación en la cúpula madridista. La convivencia interna se ha deteriorado progresivamente y, según distintas voces cercanas al club, el ambiente se ha vuelto insostenible. El Real Madrid considera que el proyecto necesita algo más que un simple cambio táctico: busca una figura con autoridad, experiencia y personalidad capaz de restaurar el orden.
También te puede interesar: ¡TERREMOTO EN VALDEBEBAS! Valverde y Tchouaméni podrían ser vendidos este mismo verano
Mourinho emerge como la gran prioridad de Florentino
En ese contexto, José Mourinho ha reaparecido con fuerza en el horizonte madridista. Trece años después de su salida del Santiago Bernabéu, el entrenador portugués vuelve a ser considerado como una solución de emergencia para un club que siente haber perdido parte de su identidad competitiva. Dentro de la entidad existe la sensación de que Mourinho representa justamente el perfil de técnico que puede recuperar el control del vestuario y devolver al equipo el carácter que históricamente lo ha definido.
La idea no nace únicamente de la nostalgia. En el club valoran especialmente el impacto estructural que tuvo el portugués durante su primera etapa entre 2010 y 2013. Aunque solo conquistó una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España, muchos dirigentes consideran que fue él quien sentó las bases competitivas de la era dorada posterior, aquella que desembocó en cuatro Champions League en apenas cinco temporadas. Mourinho instauró una mentalidad feroz, elevó la exigencia interna y construyó una cultura competitiva que el madridismo aún recuerda.
El fracaso de los últimos proyectos deportivos
La llegada de Kylian Mbappé en el verano de 2024 prometía inaugurar una nueva era de dominio europeo. Sin embargo, el proyecto no ha terminado de funcionar. Ni Carlo Ancelotti, ni Xabi Alonso, ni Álvaro Arbeloa lograron consolidar un equipo estable alrededor de la nueva estrella francesa. El resultado ha sido demoledor: dos temporadas consecutivas sin conquistar ninguno de los tres grandes títulos y una creciente fractura interna.
La decepción con algunos miembros del cuerpo técnico también ha pesado en las decisiones recientes. El caso de Arbeloa, cuya continuidad está prácticamente descartada, simboliza el agotamiento de una apuesta por perfiles jóvenes o con poca experiencia en contextos de máxima presión. La dirección del club considera que el experimento no ha dado los resultados esperados y ha decidido cambiar radicalmente el rumbo en la elección del próximo entrenador.
Deschamps, la alternativa que sigue viva
Aunque Mourinho lidera actualmente la carrera, Didier Deschamps continúa siendo una opción muy seria dentro de la lista de candidatos. El seleccionador francés abandonará su cargo después del próximo Mundial y su perfil convence en varios sectores del club. Su experiencia al frente de Francia, gestionando un vestuario repleto de estrellas y egos complejos, es uno de los argumentos que más seduce a los dirigentes madridistas.
Además, Deschamps cuenta con una ventaja importante: su cercanía con futbolistas franceses como Camavinga o Tchouaméni podría facilitar la reconstrucción de ciertas relaciones internas. Campeón del mundo en 2018 y finalista en 2022, el técnico francés posee una trayectoria marcada por la disciplina táctica y la gestión emocional, dos elementos que el Real Madrid considera prioritarios para iniciar un nuevo ciclo competitivo.
Florentino apuesta por perfiles de máxima autoridad
Florentino Pérez parece decidido a repetir una fórmula que ya funcionó anteriormente. Cuando Zinedine Zidane abandonó el club en 2021, el presidente apostó por Carlo Ancelotti, un entrenador con experiencia previa en el club y una relación consolidada con la institución. Aquella decisión terminó derivando en una etapa tremendamente exitosa, con dos Champions League y una Liga conquistadas en apenas tres años.
Ahora, la sensación en Valdebebas es similar: el Real Madrid necesita una figura reconocible, con jerarquía y conocimiento profundo de lo que significa dirigir al club más exigente del mundo. Por ello fueron descartándose alternativas como Nagelsmann, Scaloni, Allegri o Pochettino. Incluso el nombre de Jürgen Klopp perdió fuerza después de comprobarse que el técnico alemán no contempla regresar a los banquillos en el corto plazo.
Jorge Mendes activa la operación regreso junto a Florentino
El regreso de Mourinho no sería sencillo desde el punto de vista contractual. El portugués mantiene vínculo vigente con el Benfica, club que no tiene intención de liberarlo gratuitamente. Sin embargo, en el Real Madrid consideran que negociar con la entidad lisboeta no supondría un obstáculo insalvable si finalmente se toma la decisión definitiva.
En paralelo, Jorge Mendes ha desempeñado un papel clave en las últimas semanas. El representante portugués ha intensificado los contactos con los dirigentes madridistas desde la eliminatoria de Champions frente al Bayern. Inicialmente, el interés del club era moderado, pero la crisis deportiva y la pérdida definitiva de LaLiga cambiaron por completo el escenario. Desde entonces, Mourinho ha ido ganando terreno hasta convertirse en el favorito para liderar una reconstrucción urgente en el Santiago Bernabéu.