JOTA REAL MADRID

El Real Madrid obligado a reinventarse tras otro fracaso europeo

Dos años seguidos cayendo en cuartos de final de la Champions League. La 2024-25 y media temporada 2025-26 ya en el saco. El Real Madrid está forzado a reinventarse sí o sí. Múnich fue tumba, pero no fue una humillación en toda regla. Eso evita el apocalipsis, pero tampoco da pie para quedarse de brazos cruzados.

El equipo deja algunos retazos para el optimismo: Güler creciendo en un partido de alta tensión, un Militao que parece recién salido de fábrica, la recuperación parcial de Bellingham y la constatación de que, a diferencia del año pasado contra el Arsenal, esta vez sí se compitió de verdad. Pero da la sensación de que es muy poco bagaje como para plantear un verano conservador de cara al proyecto 2026-27, un curso que exige títulos. Y de los gordos.

Múnich fue una mancha con algo de honra, pero también el epitafio deportivo de un año en el que el Madrid vuelve a quedarse por detrás de los cocos europeos. Primero el PSG en el Mundial de Clubes y ahora el Bayern. Y en casa, con el Barcelona y el Atlético oliendo títulos. Un contexto más que preocupante.

¿Qué ha fallado realmente?

La planificación se ha instalado, golpe a golpe, en el gran debate del verano. Pero algo no funciona cuando, ocho meses después, el equipo se juega el todo por el todo y ninguno de los tres fichajes más caros del pasado verano (Huijsen, Carreras y Mastantuono, 170,3 millones en total) entró en el once inicial de Arbeloa en Múnich. Ni ellos, ni la juventud pujante y a coste cero de Thiago Pitarch.

A la hora de la verdad, el técnico optó por el tantas veces fallido Camavinga en lugar de la gran noticia de La Fábrica este año. Por primera vez en 510 partidos de Copa de Europa del Real Madrid, ni un solo jugador seleccionable por España en el once titular. Decisiones que se suman a otras polémicas (las ausencias en Albacete, las rotaciones extrañas en Mallorca…) y que empiezan a escocer.

Camavinga y tres contratos que se acaban

Llegan semanas decisivas con los contratos que expiran en junio: Carvajal, Rüdiger y Alaba. El capitán, según ha podido saber este periódico, quiere poner todo de su parte para seguir. Rüdiger está demostrando que sigue siendo fiable físicamente y que, junto a Militao, forma una de las parejas más sólidas del equipo. Alaba, en cambio, tiene pie y cuatro dedos del otro lado de la puerta.

Camavinga se ha colocado, por su rendimiento errático y como puntilla tras el patinazo arbitral del esloveno Vincic en el Allianz, en el disparadero. Para el Madrid es un activo vendible. El PSG le acecha y en Inglaterra también hay interés. No es el único: Fran García tiene cartel apetecible en el mercado.

Más complicado resulta el caso de Ceballos. Acaba contrato en 2027, el verano pasado rechazó una cesión al Olympique de Marsella y su impacto esta temporada ha sido prácticamente nulo. Saldrá, la cuestión es en qué condiciones.

¿Solo un central y un mediocentro?

Al otro lado de la posible revolución (que se antoja limitada), el club maneja ya los primeros nombres. Como adelantó AS, la idea inicial pasaba por reforzar solo con un central y un centrocampista organizador. Para esta última posición, el joven holandés Kees Smit encabeza la lista de los que gustan y encajan en el perfil.

En defensa, el favorito sigue siendo Nico Schlotterbeck, aunque su reciente renovación con el Borussia Dortmund incluye una cláusula que le permitiría escapar hacia el Madrid. El precio rondaría los 50-60 millones de euros.

La cantera como arma secreta

El Madrid también tendrá que mirar hacia dentro. Tiene una vía que pocos rivales pueden igualar: la de los cedidos y traspasados a porcentaje. Ahí aparecen nombres como Nico Paz y Endrick, cuya vuelta está cantada. Pero más urgente es la situación de Víctor Muñoz, que está explotando en Osasuna y ya ha debutado con la Selección. El Madrid no le dejará marchar al Barcelona bajo ningún concepto, pero todas las opciones están abiertas, incluida la de retrasar su posible recompra hasta 2027.

Lo mismo ocurre con Jacobo Ramón, que está brillando en el Como y al que la posible salida de Alaba y la irregularidad de Asencio podrían abrirle las puertas del primer equipo.

“Volvemos sobre el escudo”, dijo Arbeloa al final del partido en el Allianz. Frase épica, de las de 300 espartanos, pero vacía para un club de las dimensiones del Real Madrid. Este equipo invita a profundas reflexiones en los próximos meses. Y, sobre todo, a tomar decisiones valientes.

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