JOTA REAL MADRID

El Real Madrid harto de la indolencia

En Valdebebas se respira reflexión seria, pausada y sin paños calientes. La dirección del Real Madrid trabaja a destajo en la planificación de la próxima temporada, pero sobre todo en un aspecto que consideran clave: la mentalidad de los futbolistas. La pregunta que ronda por la T4 es directa y contundente: ¿qué hemos hecho para que los jugadores rindan al máximo en Champions y no se dejen la piel en Liga?

Dos años sin grandes títulos. No están para tonterías ni para tirar nada por la borda. La cúpula sabe que tiene un problema grave y está decidida a atajarlo de raíz.

Históricamente, el Real Madrid siempre ha sentido preferencia por la Copa de Europa. Es lógico. Pero nunca había tirado la Liga de forma tan descarada. Los entrenadores reservaban tres o cuatro titulares para Europa y los que jugaban el torneo doméstico se dejaban la vida. El madridismo lo valoraba, aunque se perdiera. Esta temporada, sin embargo, muchos aficionados han tenido la sensación de que varios profesionales no corrían al máximo, no se concentraban y no peleaban hasta el final en demasiados partidos de Liga. Eso, en el Real Madrid, nunca se había visto. Y no se puede permitir.

Arbeloa lo intentó, pero algunos le traicionaron

El técnico salmantino ha intentado corregir ese déficit y lo ha conseguido en muchos encuentros. Pero en otros, sus propios jugadores le han fallado. Los tropiezos ante Mallorca, Getafe y Girona acabaron por descartar al equipo del título. Después de eliminar al City de Guardiola y plantarle cara al Bayern, algunos futbolistas bajaron claramente el pistón en Liga. El propio Arbeloa lo reconoció: en los grandes partidos jugaron al 90%. Así no se puede competir.

Este mal no es nuevo. Ya se vio con Xabi Alonso y antes con Ancelotti. La dirección deportiva tiene claro que hay que tomar medidas. Y las tomará.

Si los jugadores no quieren, el entrenador debe cambiar de hombres.

La Liga ya se da por perdida. El objetivo ahora es cerrar el curso con dignidad y dar el do de pecho en el Clásico del Camp Nou. Mientras tanto, el club trabaja en el equipo del futuro y en solucionar este problema crónico de actitud.

Arbeloa ya metió mano introduciendo a jóvenes como Thiago Pitarch, Manuel Ángel y César Palacios. Los tres corrieron más y presionaron mejor que varios titulares. Thiago le quitó incluso el sitio a Camavinga. Pero pasada la sorpresa inicial, algunos veteranos volvieron a las andadas. Inadmisible.

La eliminación en Champions, con el polémico Vincic al silbato, dejó al Madrid sin Europa y sin Liga. Ese día después dolió especialmente en Valdebebas. La cúpula está harta y va a actuar. Arbeloa lo sabe: cuando las cosas van mal, no hay privilegios ni estrellas intocables. Que quite y ponga a quien crea conveniente. Ese es el mensaje que sale desde dentro.

Quien quiera marcharse, tiene la puerta abierta

En este contexto, el Real Madrid prepara una reforma importante de plantilla. Quiere una plantilla corta, sin suplentes crónicos que generen mal ambiente.

  • Alaba, Carvajal y Ceballos se marcharán.
  • El gran capitán Carvajal podría continuar si así lo desea, pero después de seis Champions no puede acabar como suplente. Tiene ofertas árabes y podrá volver a casa dentro de uno o dos años.
  • Gonzalo será cedido o traspasado con derecho de recompra.
  • Franco Mastantuono también saldrá cedido.
  • Si Fran García quiere marcharse, se negociará su salida con derecho de recompra. Lo mismo con Raúl Asencio: si pide irse y alguien paga 50 millones, se le dejará marchar.

Eduardo Camavinga es otro caso sensible. La dirección deportiva no cuenta con él y desea su traspaso. El francés tiene tres años más de contrato y no quiere irse, pero si llegan ofertas potentes del PSG o de la Premier, se lo pensará. El Mundial puede cambiar muchas cosas.

Brahim sí cuenta para el club y solo saldría si él lo pide por una oferta irrechazable. Igual ocurre con Ferland Mendy.

La columna vertebral ya está definida

La base intocable del próximo proyecto la forman nueve jugadores: Mbappé, Bellingham, Vinicius, Tchouaméni, Valverde, Güler, Rüdiger, Militao y Courtois. A ellos se suman los “recién llegados” Trent Alexander-Arnold, Huijsen, Carreras y el canterano Thiago Pitarch, que está rompiendo todos los esquemas.

La lista puede llegar a dieciséis con los retornos de Endrick, Nico Paz y Víctor Muñoz. Manuel Ángel sería el decimoséptimo. La decisión final se tomará en julio.

En paralelo, la dirección deportiva ya prepara dos fichajes: un central y un mediocampista. Suenan con fuerza nombres como Schlotterbeck, Mac Allister, Rodri, Enzo Fernández y la incógnita Konaté. Pero antes de fichar, el club quiere solucionar el problema de actitud. Esa es la prioridad número uno.

Arbeloa exigirá el máximo en estas siete jornadas finales. Y a partir de septiembre… ya se verá si sigue siendo él quien lo exija.

En Valdebebas no quieren más tibiezas. O se compite al cien por cien en todas las competiciones o se cambian a los hombres. Tonterías, las justas.

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