Eduardo Camavinga atraviesa uno de los momentos más complicados de su carrera en el Real Madrid. La expulsión en Múnich, con aquella segunda amarilla absurda, fue la gota que colmó el vaso de una temporada llena de altibajos, lesiones y falta de continuidad, tanto con Xabi Alonso como ahora con Álvaro Arbeloa.
El ex del Rennes no pudo contener las lágrimas al final del partido en el Allianz Arena. Le dolió especialmente verse fuera del once titular ante el Bayern cuando, con Tchouaméni lesionado, era el mediocentro natural de la plantilla. Y más aún, verse camino del vestuario tan pronto después de haber sido probado precisamente en esa posición para recuperar confianza.
Como ha informado MARCA, el golpe fue duro. Camavinga llegó al Real Madrid como un diamante en bruto y ahora, con 24 años y dos Champions en el bolsillo, se encuentra en el disparadero.
Una temporada marcada por las lesiones y la irregularidad
Su curso ha sido un continuo ir y venir del quirófano y del banquillo. Cuando parecía que empezaba a coger vuelo con Xabi Alonso, llegó otro percance: unas molestias en el tobillo en San Mamés que acabaron siendo un problema muscular. Poco después, un problema dental le volvió a alejar del equipo y le impidió viajar a Vigo justo antes del duelo contra el Manchester City.
El francés optó por evitar la operación de muela, consciente de que eso le habría dejado fuera del partido de Champions ante los de Guardiola. Aun así, las lesiones no le han dado tregua. Ante el Celta en el Bernabéu se quedó en el banquillo y una segunda prueba confirmó que la lesión muscular le dejaba fuera también ante el Alavés.
Ahora, con solo siete jornadas de Liga por delante y sin la presión de jugarse títulos, Camavinga tiene una oportunidad de oro para recuperar sensaciones. Pero el precio es alto: vuelve al Bernabéu este martes después del varapalo de Múnich. Para él, este tramo final es el principio de una nueva carrera: la de volver a ganarse al madridismo y al Bernabéu.
¿Traspaso a la vista?
Su rendimiento irregular ha colocado a Camavinga en la lista de posibles salidas de cara al próximo verano, en un curso que se presenta con cambios importantes tras quedarse el club, por segundo año consecutivo, sin títulos. Es un jugador cotizado en el mercado (PSG e Inglaterra siguen atentos), pero el francés no tiene ninguna intención de rendirse ni de abandonar el Real Madrid.
Arbeloa le ha dado minutos y confianza probándole en el mediocentro, pero el técnico también sabe que la recta final llega con muchos internacionales ya pensando en el Mundial. Habrá que ver cómo gestiona el técnico estos siete partidos y qué papel le reserva a un Camavinga que necesita urgentemente volver a sentirse importante.
El galo tiene talento de sobra. Lo demostró ganando dos Champions con solo 24 años. Ahora le toca demostrar regularidad y mentalidad. El Bernabéu será juez y parte este martes. Camavinga sabe que está ante una prueba de fuego.