El Real Madrid sigue en modo competitivo. Tras el impulso anímico que dejó el triunfo europeo ante el Manchester City a mitad de semana, el equipo blanco volvió a responder en Liga con una contundente victoria 4-1 frente al Elche CF en el Estadio Santiago Bernabéu.
No fue un partido sencillo al inicio. El Elche se plantó con orden y disciplina, tratando de contener las acometidas blancas durante buena parte del primer tiempo. Pero el plan ilicitano se vino abajo cuando apareció el primer golpe del Madrid.
El encargado de abrir el marcador fue Antonio Rüdiger, que aprovechó una acción ofensiva para poner el 1-0 y empezar a inclinar definitivamente el partido del lado merengue.
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El golazo de Valverde rompe el partido
A partir de ahí el Real Madrid encontró espacios y empezó a jugar con más soltura. El segundo tanto fue una obra de calidad de Federico Valverde. El uruguayo recibió fuera del área, acomodó el balón con calma y sacó un disparo imparable que se coló en el ángulo para firmar el 2-0. Un gol de esos que levantan al Bernabéu de sus asientos.
Con ventaja en el marcador, el Madrid gestionó el partido pese a contar con varias bajas importantes en la plantilla. Aun así, el equipo dejó claro que quiere seguir peleando la Liga y mantenerse cerca del FC Barcelona en la clasificación.
La cantera entra en escena
En la segunda parte, el técnico blanco movió el banquillo y dio protagonismo a varios jugadores del Castilla. A partir del minuto 60 comenzaron los cambios y saltaron al campo Diego Aguado, Manuel Ángel, César Palacios y Daniel Yáñez.
La apuesta por la cantera no solo mantuvo el ritmo del equipo, sino que también dejó una de las jugadas más vistosas del encuentro. En el minuto 66, Yáñez filtró un pase magistral para Dean Huijsen, que definió con seguridad para marcar el tercer tanto madridista.
Un susto… y otro golazo
El único momento incómodo llegó en el minuto 85. Manuel Ángel intentó despejar un balón dentro del área y, con mala fortuna, terminó enviándolo a su propia portería para el 3-1.
Pero el Madrid cerró la noche con otra obra de arte. Cuatro minutos después, Arda Güler levantó la cabeza, vio adelantado al portero rival y lanzó un auténtico misil desde más de 60 metros que terminó en el fondo de la red.
Un golazo para sellar el 4-1 definitivo y confirmar que el Real Madrid sigue lanzado.
El Bernabéu se fue a casa con una sonrisa: victoria, espectáculo, protagonismo de la cantera y un equipo que, pese a las lesiones, no renuncia a seguir peleando la Liga hasta el final.