JOTA REAL MADRID

El Madrid se queda sin efecto Arbeloa

Se acabó el supuesto efecto Arbeloa. Se acabó también ese clavo ardiendo al que el Real Madrid quiso agarrarse antes de tiempo. Ante el Getafe CF reapareció el equipo plomizo, espeso, reconocible en sus peores noches: el que cayó fuera del top 8 en la UEFA Champions League, el que se deshizo en Pamplona, el que ya no está en la Copa y el que ahora mira la Liga desde cuatro puntos por detrás del FC Barcelona.

En el “Vinícius contra el mundo” ganó el mundo.

El síntoma es inequívoco: que Aurélien Tchouaméni se haya convertido en faro absoluto dice más del vacío alrededor que de su mérito. Mirarle a él es constatar que no hay paisaje. Ni ingenio. Ni red de seguridad.

El Getafe como pista americana

El Getafe fue lo de siempre. Una pista americana de obstáculos, fricción y cronómetro emocional. El equipo de José Bordalás, que jamás había vencido al Madrid en 17 intentos, encontró por fin su recompensa.

Y lo hizo a su manera: seis faltas en siete minutos, un 5-4-1 hermético, doble marcaje sobre Vinícius Júnior y un centro del campo con Mauro Arambarri y Luis Milla marcando el compás. El arte de hacerse antipático.

El golpe lo firmó Martín Satriano con una volea monumental al filo del descanso. Un gol de otro partido. Un disparo que cruzó el aire y la moral blanca al mismo tiempo.

Antes, el Madrid había amagado con un destello de Arda Güler y poco más. La pelota era suya, el partido no.

Un Madrid de servicios mínimos

Lesión tras lesión, a Álvaro Arbeloa le quedó un equipo de emergencia. David Alaba pasó de quinto central a titular imprescindible junto a Antonio Rüdiger. Thiago Pitarch, canterano prometedor, apareció en el once casi por necesidad estructural.

Sin Kylian Mbappé y sin una brújula desde la retirada de Kroos o la salida de Modric, el concurso de organizador quedó desierto. El futuro depende ahora más de las debilidades del presente que de los planes de despacho.

Cambios discutibles y nervios a flor de piel

Tras el 0-1, el Getafe se convirtió en furgón blindado. Arbeloa agitó el banquillo con decisiones que el Bernabéu no entendió: retiró a Pitarch entre aplausos y tardó en dar entrada a Brahim, desatascador natural en este tipo de escenarios.

La aceleración final fue más emocional que futbolística. Federico Valverde empujó, el equipo volcó metros, pero el plan era un embudo sin salida. La desesperación culminó con la expulsión de Franco Mastantuono en el descuento.

Sensación de trenes perdidos

El Bernabéu silbó al descanso y murmuró al final. La amenaza de temporada en blanco vuelve a sobrevolar. Y la pregunta empieza a ser incómoda: ¿puede Arbeloa con esto?

El Getafe se fue con su primera victoria histórica ante el Madrid. Bordalás cerró un trauma. Y el campeón se quedó mirando al horizonte, con la sensación de que los trenes pasan… y no esperan.

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