El problema de Kylian Mbappé viene precisamente porque las diferentes opiniones, pareceres u objetivos entre el Real Madrid y el propio jugador son ya tan grandes que es prácticamente imposible de esconder. La situación no nace de ahora, sino que parte directamente del partido frente al Talavera, en el que Mbappé se forzó a sí mismo a jugar en unas condiciones en las que él sabía perfectamente que no estaba para disputar ni mucho menos los 90 minutos, y casi diría que ni siquiera el partido.
Pero claro, había un récord en juego. Estaba el récord de Cristiano Ronaldo, y evidentemente él esperaba poder batirlo precisamente en esa misma noche. Así que decidió que iba a arriesgar, decidió que iba a jugar. Nadie le empujó, nadie lo obligó, y prácticamente él se alineó solo en ese once titular que finalmente disputó el encuentro frente al Talavera. No consiguió batir el récord de Cristiano, pero sí se puso en bandeja la posibilidad de alcanzarlo en el siguiente partido frente al Sevilla.
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Florentino, ¿enfadado con Mbappé?
Fue precisamente ante el Sevilla cuando logró ese gol de penalti yendo prácticamente medio cojo, o jugando prácticamente a una pierna. El problema es que en ese momento la lesión ya estaba ahí. Y ahora, en este año 2026, todo ha cambiado. ¿Por qué? Porque es año de Mundial. Es un año en el que, efectivamente, Kylian Mbappé quiere volver a lo más alto del mundo del fútbol y evidentemente no quiere arriesgar.
Pero el problema es que el Real Madrid se juega un segundo año sin títulos grandes, y eso no gusta en la entidad blanca. El hecho de que el jugador pudiera estar reservándose para la cita mundialista cabrea todavía más en las altas esferas del club, y particularmente a Florentino Pérez, que no entiende cómo alguien que es líder del vestuario, un auténtico referente del Real Madrid, puede dedicarse a otros objetivos antes que al equipo blanco.
Un divorcio total
Ahora mismo la relación está tirante, por decirlo de una forma suave. No es buena, no es fácil, y seguramente el futuro puede complicarse todavía más. El jugador quiere ser conservador, quiere evitar pasar por quirófano, quiere llegar en condiciones óptimas al Mundial. El Real Madrid, en cambio, quiere que lo dé todo en esta recta final de temporada porque sería su segundo año sin conquistar un gran título con la camiseta blanca.
Esa es la raíz del conflicto. Diferentes prioridades, diferentes estrategias y una lesión que lo ha cambiado absolutamente todo. Veremos cómo evoluciona esta situación, pero ahora mismo lo que hay es un divorcio latente, una tensión evidente y una grieta que puede marcar el futuro inmediato del club y del jugador.