El Real Madrid ha actuado con contundencia. Tras el triunfo por 2-1 frente al Benfica en la vuelta de los ‘play-offs’ de la UEFA Champions League, la entidad blanca comunicó que ha solicitado la expulsión como socio del aficionado que fue captado por las cámaras de televisión realizando el saludo nazi en la zona de la Grada de Animación del Estadio Santiago Bernabéu.
El incidente se produjo instantes antes del inicio del encuentro. La reacción fue inmediata: miembros de seguridad localizaron al individuo, lo identificaron y procedieron a su expulsión del recinto antes de que comenzara el partido.
Expediente disciplinario inmediato
El club informó de que se ha abierto un expediente disciplinario “ipso facto” para aplicar las medidas correspondientes según el reglamento interno. La institución presidida por Florentino Pérez subrayó además su condena absoluta a cualquier manifestación de odio, racismo o violencia, reiterando su compromiso con los valores de respeto y convivencia.
En su comunicado oficial, el Real Madrid señaló:
“El Real Madrid C. F. comunica que ha pedido de manera urgente a la Comisión de Disciplina del club que inicie un procedimiento inmediato de expulsión al socio que ha sido captado por las cámaras de televisión haciendo el saludo nazi en la zona donde se ubica la Grada de Animación, momentos antes de iniciarse el partido entre el Real Madrid y el Benfica”.
Asimismo, la entidad confirmó que colaborará con las autoridades competentes si fuese necesario y adoptará medidas adicionales para evitar que conductas de este tipo tengan cabida en el estadio.
Un contexto especialmente sensible
El episodio se produce días después de los hechos ocurridos en Da Luz, que derivaron en la actuación disciplinaria de la UEFA por el presunto insulto racista a Vinícius Júnior, caso que implicó a Gianluca Prestianni y generó una fuerte polémica internacional.
Que en un escenario europeo vuelva a aparecer un gesto de apología totalitaria no hace sino reforzar la necesidad de una vigilancia permanente. El fútbol, por su dimensión social, no puede permitirse ambigüedades en este terreno.
El mensaje del club blanco ha sido inequívoco: tolerancia cero.
