Anoche en El Chiringuito, Juanfe Sanz desvelaba que Flick había irrumpido en la caseta del árbitro después del partido muy malhumorado, abriendo la puerta de malas maneras y con mucha intención de bronca. Esto lo añado yo, pero las palabras de Juanfe Sanz, que está muy bien conectado con el mundo arbitral, no dejaban entender otra cosa más que el entrenador del Barça había entrado con un cabreo importante a la caseta del árbitro a pedir explicaciones y a demandar una explicación clara al respecto de todo lo que había sucedido en el partido.
Desde luego no iba con ánimos conciliadores ni diplomáticos con el trencilla, y esto es precisamente lo que le puede costar alguna sanción según las palabras de Juanfe. Curiosamente, después de ver la jugada en el monitor, el entrenador alemán se calmó bastante, hasta el punto de que entendió que se había equivocado y que comprendía la razón por la que el árbitro había tomado las decisiones que había tomado.
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Sin embargo, esto ya es demasiado tarde, porque irrumpir de esa forma en una caseta arbitral, de manera tan amenazante o intentando amedrentar al equipo arbitral, es obviamente objeto de sanción. A mí no me extrañaría nada que finalmente Flick, si efectivamente el árbitro recogió en el acta lo que ocurrió, fuera sancionado o advertido de alguna manera.
No se puede tolerar que cuando a un entrenador no le gusta cómo le arbitran entre en la caseta del árbitro y automáticamente le monte un pollo de mil demonios. En definitiva, al árbitro no se le puede ni se le debe amedrentar, y menos si viene de un club en teoría señor como el Fútbol Club Barcelona, aunque ya estamos viendo todos que esto deja bastante que desear.
Aguas turbulentas en el FC Barcelona
Flick lo que tenía que haber hecho era intentar convencer a sus jugadores de que pueden jugar mucho mejor y que, desde luego, el árbitro no tiene tanta incidencia como parece. Veremos a ver si hoy contra el Girona hace lo mismo cuando haya una decisión que no le guste.
Yo personalmente creo que debería llevarse una sanción, precisamente porque Flick es un tipo que siempre ha presumido de no hablar de los árbitros y de mantenerse al margen, pero últimamente le vemos tanto a él como a su club bastante agresivos con el colectivo arbitral. Este tipo de comportamientos no se pueden tolerar.