Látigo Serrano confirmaba ayer varias de las cosas que os he ido contando estas semanas sobre la evolución de Álvaro Arbeloa como entrenador del Real Madrid. Si en un principio su llegada al banquillo fue casi un “vamos a salir del paso y ya veremos”, con el paso de los partidos, los entrenamientos y las semanas empiezan a aflorar sensaciones más profundas. Y esas sensaciones, lógicamente, dejan claro que quizá Arbeloa no era exactamente el perfil ideal que muchos imaginaban para liderar al primer equipo en un momento tan delicado.
Aun así, yo siempre le reconoceré el mérito de haber dado un paso al frente cuando el contexto era complicado. No todo el mundo se atreve a coger el banquillo del Real Madrid en medio de una tormenta. El problema, según Serrano, es que dentro de la directiva ya empiezan a surgir dudas con algunas de sus decisiones tácticas. Por ejemplo, lo de colocar a Camavinga de lateral izquierdo teniendo laterales puros disponibles no ha gustado nada en ciertos despachos. Son pequeños detalles que, acumulados, van erosionando la confianza desde arriba.
También te puede interesar: ¡ACUERDOS CERRADOS! Guijarro entusiasma al madridismo confirmando fichajes ya encarrilados
Primeros roces entre Florentino y Arbeloa
Ahora bien, también digo una cosa: Arbeloa llegó sin pedir el cargo y tiene todo el derecho del mundo a morir con sus ideas. Un entrenador no puede dirigir mirando constantemente al palco. Si cree que un jugador no debe jugar, no debe hacerlo. Si piensa que una variante táctica es necesaria, tiene que probarla. Esa personalidad es la que define a un técnico. Prefiero un entrenador que se equivoque por convicción y no por miedo. Porque al final, si no tiene margen de maniobra, ¿para qué está ahí?
Según la información, en la cúpula incluso habrían comentado de forma literal que “Arbeloa se cree que está reinventando el fútbol”, como si estuviera probando cosas demasiado arriesgadas. Puede que haya parte de verdad, claro, pero también es cierto que el fútbol sin carácter no va a ningún sitio. Antes que un técnico acomodado, el Madrid necesita alguien con criterio propio. Luego los resultados dictarán sentencia, como siempre, porque ya sabemos que el entrenador es el eslabón más débil de toda la cadena.
Que no se repita el caso Xabi Alonso
Aquí es donde inevitablemente muchos miran al pasado reciente con Xabi Alonso. En mi opinión, ahí estuvo el gran error: intentar contentar a todos. Quiso saltar del barco de la directiva al de los jugadores y terminó cayéndose al agua. Ni se posicionó como líder absoluto ni defendió sus ideas hasta el final. Y en el Real Madrid, cuando no marcas territorio, te pasan por encima. De hecho, su propio amigo Pep Guardiola siempre ha defendido eso: muere con lo tuyo, con tu planteamiento, con tu visión.
Por eso, sinceramente, si Arbeloa tiene que caer, que caiga siendo fiel a sí mismo. Peor sería diluirse intentando agradar a todo el mundo. Teniendo en cuenta que nunca fue el “elegido” para un proyecto a largo plazo, quizá se puede permitir ese riesgo. Y quién sabe, a lo mejor esa valentía termina saliéndole bien. Porque en el Madrid, muchas veces, los que se atreven son los que acaban sorprendiendo.