El Real Madrid ha decidido no escatimar recursos en la preparación física de su plantilla. La vuelta de Antonio Pintus al primer plano en Valdebebas ha venido acompañada de una inversión muy significativa en tecnología avanzada: el club ha desembolsado 630.000 euros en máscaras de hipoxia, una de las herramientas clave del método del preparador italiano.
Puede que el impacto del trabajo físico aún no se refleje de forma clara en los resultados sobre el césped, pero en los entrenamientos ya es evidente. Las llamativas máscaras han reaparecido en las sesiones del primer equipo con un objetivo muy concreto: llevar al límite la capacidad aeróbica de los jugadores y optimizar su rendimiento físico.
Una inversión total en el método Pintus
En el Real Madrid existe una confianza absoluta en Antonio Pintus. Su historial en el club y su influencia directa en temporadas de grandes éxitos avalan cada decisión. Por ese motivo, Florentino Pérez ha dado luz verde a una fuerte inversión para que el técnico italiano disponga de todas las herramientas necesarias.
Cada una de estas máscaras de hipoxia tiene un coste aproximado de 30.000 euros, según explicó Raúl Notario, director de operaciones de la Escuela de Deporte Rafa Nadal de la UAX. Actualmente, el club dispone de 21 unidades, lo que eleva la cifra total hasta los 630.000 euros. La idea, además, es ampliar el número para que haya disponibilidad total para toda la plantilla en cualquier momento.
Qué son y para qué sirven las máscaras de hipoxia
El modelo utilizado por el Real Madrid es el Cosmed V5, un sistema de alta precisión que incorpora un software capaz de registrar y analizar en tiempo real los datos fisiológicos de cada jugador. Cada dispositivo es compacto —unos 20x20x6 centímetros— y pesa menos de medio kilo.
Estas máscaras permiten medir con exactitud el consumo de oxígeno, la capacidad aeróbica, la potencia física y los umbrales anaeróbicos. Gracias a esos datos, el cuerpo técnico puede ajustar cargas de trabajo individualizadas y detectar si un futbolista necesita modificar su plan de entrenamiento.
Un método tan eficaz como exigente
Pintus ya advirtió en el pasado que su sistema no es del agrado de todos los jugadores. El propio preparador físico reconoció hace tiempo que el uso de estas máscaras es extremadamente duro:
“A los jugadores no les gusta mucho este test porque es muy exigente. Correr con una máscara que mide el oxígeno es durísimo. Uno me llegó a decir: ‘tú eres el diablo’”.
Aun así, el club considera que el sacrificio merece la pena. La apuesta del Real Madrid es clara: máxima exigencia física respaldada por tecnología puntera, con la esperanza de que el famoso “efecto Pintus” vuelva a marcar diferencias en los tramos decisivos de la temporada.