El Manchester United apostó fuerte para adelantarse al Real Madrid y cerrar el fichaje de Leny Yoro, uno de los centrales más prometedores del fútbol europeo. En el verano de 2024, el club inglés pagó 62 millones de euros al Lille para hacerse con el defensa francés, convencido de que estaba incorporando a un pilar para la próxima década. Sin embargo, apenas un año después, su situación dista mucho de lo esperado.
Un inicio marcado por las lesiones y los malos resultados
El aterrizaje de Yoro en Old Trafford estuvo lejos de ser ideal. Una lesión de tobillo le impidió debutar hasta el 4 de diciembre, perdiéndose los primeros cuatro meses de competición. Cuando regresó, lo hizo en un contexto muy complicado: un United errático, sin estabilidad y que acabó la temporada en una decepcionante decimoquinta posición en la Premier League.
Las cifras no jugaron a su favor. De los 12 partidos ligueros en los que fue titular, el equipo solo ganó dos, ambos ante rivales que terminaron descendiendo: Southampton e Ipswich. Un escenario que no ayudó a consolidar su figura ni a reforzar la confianza del entorno.
Convicción pública, dudas deportivas
Pese a todo, Yoro siempre se mostró firme en su decisión de fichar por el United. En declaraciones a The Guardian, dejó claro que no se arrepiente de su elección:
“Nunca he tenido el sentimiento de arrepentimiento. El Manchester United es un club de primera y no puedes dudar de eso”.
Un mensaje de convicción personal que contrasta con una realidad deportiva cada vez más compleja.
El punto de inflexión: Crystal Palace
El inicio del presente curso parecía abrirle una nueva oportunidad. Arrancó como titular bajo las órdenes de Rúben Amorim, pero el partido ante el Crystal Palace (1-2) marcó un antes y un después. Yoro cometió el penalti que adelantó al rival y fue sustituido en el minuto 55, visiblemente afectado y al borde de las lágrimas en el banquillo.
Desde entonces, su protagonismo se diluyó. Solo fue titular en cuatro de los siguientes diez encuentros, y en tres de ellos no completó los 90 minutos. Su última aparición en el once coincidió, además, con la eliminación copera ante el Brighton.
Carrick le cierra aún más la puerta
La llegada de Michael Carrick al banquillo no ha mejorado su situación. Todo lo contrario. Yoro fue suplente en partidos clave ante Manchester City y Arsenal, y apenas disputó un minuto en la agónica victoria frente al Fulham, entrando en el 96’.
Con el eje Maguire–Lisandro Martínez funcionando a buen nivel, el panorama no invita al optimismo. A corto plazo, no hay indicios de que el rol de Yoro vaya a cambiar.
Un futuro en pausa
Lo que debía ser el inicio de una carrera estelar en uno de los clubes más grandes del mundo se ha convertido, por ahora, en una etapa de ostracismo y frustración. Leny Yoro sigue convencido de su decisión, pero su realidad es clara: ha pasado de objetivo prioritario del Real Madrid a desaparecer del mapa competitivo en Old Trafford.
El talento sigue ahí. La gran incógnita es cuándo —y dónde— podrá volver a demostrarlo.