JOTA REAL MADRID

POR LA MÍNIMA Y PIDIENDO LA HORA. Albacete 1-2 Barça

Aunque ahora mismo parezca que todo es euforia alrededor del FC Barcelona y dramatismo constante en el entorno del Real Madrid CF, lo cierto es que lo visto anoche desmonta bastante ese relato triunfalista. El equipo de Hansi Flick ganó por la mínima y prácticamente pidiendo la hora ante el Albacete Balompié, un rival de categoría inferior que, sobre el papel, no debería poner en apuros a un aspirante a todo. Y, sin embargo, el Barcelona sufrió muchísimo más de lo esperado.

Durante la primera parte el Barça tiró de calidad individual, especialmente con alguna genialidad aislada que desequilibró el marcador, pero tras el descanso el equipo se cayó físicamente y anímicamente. Se desordenó, perdió el control del centro del campo y acabó encerrado atrás, permitiendo ocasiones claras que en una competición europea se pagan carísimas. De hecho, si este mismo partido se juega en Champions contra un rival serio, lo normal habría sido una eliminación dolorosa. No fue autoridad, fue supervivencia pura.

El árbitro condiciona el partido

A todo eso hay que sumarle decisiones arbitrales difíciles de explicar, como una roja perdonada al Barcelona que pudo cambiar el guion del encuentro. Luego son los mismos que hablan de sistemas corruptos y conspiraciones, cuando la realidad es que también necesitan ayudas y detalles favorables para sacar partidos adelante. El relato de superioridad absoluta se cae solo cuando analizas el juego con lupa: ni ritmo, ni contundencia, ni sensación de bloque sólido. Mucho ruido mediático, pero poca fiabilidad competitiva.

Por eso conviene poner las cosas en perspectiva. Sí, el Barça avanza rondas y suma victorias, pero no está arrollando a nadie ni demostrando ser un gigante temible. Cuando se cruce con rivales de verdad, de los que aprietan y no perdonan, veremos la realidad. Y ahí históricamente hay diferencias claras: mientras unos se desinflan en Europa, el Madrid suele crecer. Así que menos euforia y menos lecciones, porque ganar 1-2 a un equipo menor y sufriendo hasta el último segundo no es precisamente para sacar pecho.

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