La guerra contra la piratería le estalla en la cara a Javier Tebas
Lo de LaLiga con la piratería empieza a parecer una huida hacia delante sin frenos.
Cada nueva medida que anuncia su presidente suena más agresiva, más punitiva y, sobre todo, más desconectada de la realidad social del país.
En lugar de buscar soluciones modernas, dialogar con plataformas tecnológicas o abaratar el acceso al fútbol para que más gente pueda consumirlo legalmente, la estrategia está siendo justo la contraria: perseguir, castigar y enfrentar.
Y claro… cuando gobiernas a base de miedo, tarde o temprano alguien se planta.
La medida que lo ha provocado todo: “chivatos” por 50 euros
La última ocurrencia fue directamente surrealista.
Desde la organización se planteó recompensar con 50 euros a cualquiera que denunciara bares que estuvieran emitiendo partidos de forma supuestamente ilegal.
Es decir, convertir a la gente en confidentes.
Más allá de lo legal, moralmente es una medida feísima.
Porque no estás solucionando el problema del precio del fútbol… estás señalando a pequeños negocios que bastante tienen ya con sobrevivir.
Y eso, en un país con tanta precariedad como España, sienta muy mal.
La respuesta: la hostelería dice “hasta aquí”
La reacción no tardó en llegar.
La Asociación de Hostelería de España emitió un comunicado contundente:
rompe cualquier acuerdo con LaLiga y no va a dejar tirado a ningún bar.
Traducción clara:
no van a colaborar con una política que criminaliza a sus propios clientes.
Y esto no es menor.
Estamos hablando de uno de los colectivos que más dinero genera al fútbol televisado: bares, restaurantes, locales… miles de pantallas encendidas cada jornada.
Un tiro en el pie económico
Romper ese vínculo significa perder facturación directa.
Pero también algo peor: perder presencia social.
Porque si muchos bares deciden dejar de emitir fútbol, el producto pierde visibilidad, pierde ambiente y pierde cultura de consumo.
Y cuando eso pasa, el aficionado no paga más…
simplemente busca alternativas pirata.
O sea, justo lo contrario de lo que Tebas pretende combatir.
El problema de fondo: precios y desconexión con la realidad
Aquí está la clave que nadie quiere admitir.
La piratería no crece porque sí.
Crece cuando el producto es inaccesible.
Si ver fútbol legal cuesta una fortuna, la gente busca atajos. Es así de simple.
Castigar al aficionado o al pequeño hostelero no arregla nada.
Lo lógico sería sentarse con tecnológicas, plataformas y operadores y diseñar un modelo más barato, más flexible y más moderno.
Pero en vez de eso, se opta por la confrontación constante.
Conclusión: otra batalla perdida
El resultado es claro:
LaLiga pierde aliados, pierde dinero y pierde imagen.
Y todo por una gestión basada en el “ordeno y mando” que ya no funciona en 2025.
Si algo demuestra esta ruptura es que el modelo está agotado.
Porque cuando incluso tus socios comerciales se cansan de ti… el problema no es la piratería.
El problema es la dirección.