Una lista que anticipa el verano blanco
El periodista Látigo Serrano soltó ayer una de esas informaciones que no pasan desapercibidas. En pleno clima de enfado del madridismo, publicó los únicos nueve futbolistas que el Real Madrid considera intocables, es decir, aquellos por los que no se escucharán ofertas pase lo que pase. El mensaje es potente porque, justo antes del partido ante el Rayo Vallecano, deja entrever por dónde irá la planificación del próximo verano. Y lo cierto es que no ha sentado nada bien, porque la sensación general es que aquí deberían revisarse muchas más cosas.
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Los nueve “blindados” por el club
Según esta información, Courtois, Alexander-Arnold, Huijsen, Álvaro, Bellingham, Tchouaméni, Mastantuono, Mbappé y Vinicius conforman el núcleo duro del proyecto. Son los elegidos, los que tienen la etiqueta de intransferibles. Sobre el papel suena lógico mantener una base sólida, pero el problema es que el rendimiento real de varios de estos nombres está lejos de justificar ese estatus de intocable. Y ahí es donde empieza el cortocircuito con la grada, que no entiende que algunos jueguen por decreto y no por méritos actuales.
Las ausencias que enfadan al madridismo
Más que los que están, lo que escuece son los que no aparecen en la lista. Casos como Arda Güler, que cada vez que juega demuestra carácter, talento y hambre, o futbolistas que sí compiten al máximo nivel y aun así viven a la sombra de las vacas sagradas. Ese doble rasero es el que desespera. Si el mensaje es que “hagan lo que hagan siempre jugarán los mismos”, el vestuario se acomoda y el que aprieta se frustra. La meritocracia desaparece y el equipo pierde alma competitiva, algo imperdonable en el Madrid.
Intocables por nombre, no por rendimiento
También sorprenden otros casos. Mastantuono aún genera dudas en regularidad, Vinicius vive en una montaña rusa constante de actuaciones brillantes y partidos desaparecido, y solo Mbappé parece sostener el tipo semana tras semana. El debate es claro: ¿se protege a los mejores por historia o por presente? Porque si el blindaje es automático, el mensaje que se lanza es peligroso: da igual tu nivel, tu puesto está garantizado. Y eso jamás ha sido ADN Real Madrid.
Un aviso serio a la directiva
Con este contexto, la pitada del Bernabéu no será casualidad, será un termómetro. La afición quiere cambios reales, no listas cerradas. Si el club no revisa su política deportiva, el verano puede quedarse corto para apagar el incendio. Porque en el Madrid la camiseta no se hereda: se defiende cada partido. Y quien no esté dispuesto a hacerlo, por mucho nombre que tenga, debería estar más cerca de la puerta que del cartel de intocable.