En la cúpula del Real Madrid no esconden su satisfacción. El cambio que ha experimentado el equipo en apenas unas semanas ha sorprendido incluso a quienes tomaron la decisión. Con Álvaro Arbeloa al mando, el vestuario ha pasado de la apatía a la energía, del bloqueo a la ambición. En los despachos de Valdebebas reconocen, sin rodeos, que el equipo estaba “tieso, sin chispa y mentalmente bloqueado” en la etapa final de Xabi Alonso… y que el relevo quizá debió llegar antes.
La sensación que ahora se respira es de entusiasmo. El llamado efecto Arbeloa ha calado en la grada y ese optimismo ha terminado por contagiar también a la directiva. Florentino Pérez y su círculo más cercano valoran muy positivamente no solo el trabajo del nuevo entrenador, sino también el regreso de Niko Mihic a los servicios médicos y de Antonio Pintus a la preparación física. Dos decisiones estratégicas que han devuelto al club una estructura que echaban de menos.
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Arbeloa ha logrado algo poco habitual: conectar con la plantilla en tiempo récord. Apenas unos entrenamientos le han bastado para recuperar la confianza de jugadores que parecían desconectados. Ese impacto inmediato ha llevado a más de uno en el club a admitir que la destitución de Xabi Alonso debió producirse en noviembre, tras la derrota liguera ante el Celta, cuando el técnico salvó el cargo casi de milagro.
Aquel partido marcó un punto crítico. Los pitos comenzaron a sonar en el Bernabéu y esa misma noche se produjo una larga reunión en la cúpula del club que se alargó hasta la madrugada. No hubo relevo entonces. Xabi siguió, llegaron resultados sin brillo y la sensación de provisionalidad se instaló en el equipo. La Supercopa terminó siendo el punto final.
Tras el regreso de Arabia, el club dio el paso. Arbeloa asumió el mando casi sin tiempo para respirar y debutó con una derrota dolorosa ante el Albacete. Paradójicamente, aquel golpe y los posteriores pitos ante el Levante sirvieron como despertador colectivo. Desde ahí, el técnico se centró en reconstruir el ánimo del vestuario.
Los triunfos frente a Mónaco y Villarreal, ambos equipos de Champions, han terminado de convencer a todos. En el Real Madrid creen que el cambio ha sido acertado. Y ahora solo queda una reflexión en el aire: haberlo hecho antes.
