Cuando Arbeloa dijo que existe una campaña contra Florentino, no disparó al aire ni habló por hablar.
Probablemente muchos lo interpretaron como una frase victimista o exagerada, pero lo cierto es que
no iba tan desencaminado. En el entorno del Real Madrid hace tiempo que se percibe una sensación clara:
cuando el club avanza, molesta; y cuando Florentino lidera un proyecto ambicioso, todavía más.
Que al Madrid le tienen ganas ni cotiza. Que a Florentino le tienen aún más, tampoco. Era cuestión de tiempo que
intentaran buscarle las vueltas con el asunto del estadio. Porque, claro, ¿cómo se te ocurre modernizar el Bernabéu,
embellecer la ciudad, generar empleo y además dejar beneficios al consistorio? Eso aquí parece casi un delito.
En este país a veces se castiga más al que progresa que al que estorba.
Y al final lo han conseguido, pero con un matiz importante: la bala no ha ido directamente al presidente,
sino a José Ángel Sánchez, su mano derecha durante tantos años. No es casualidad.
En este tipo de escenarios siempre hay daños colaterales, y cuando eres el Real Madrid sabes que en cada esquina
te están esperando con el bate preparado. No porque hayas hecho algo ilegal, sino porque simplemente eres tú.
Imaginaos por un momento que fuera el propio Florentino, a su edad y con su responsabilidad,
quien tuviera que afrontar un proceso judicial de este calibre. El capitán del barco herido en mitad de la travesía.
Sería un golpe durísimo a la estabilidad institucional. Por eso, de una forma u otra, alguien tenía que asumir ese frente.
Y ese papel ha recaído en JAS, casi como un sacrificio estratégico para proteger la estructura.
Aun así, no deja de sorprender que la jueza haya decidido elevar el caso. Hablamos de un proyecto cultural y económico,
no de una tragedia. No ha habido heridos, no ha habido daños graves y, de hecho, los conciertos se paralizaron en cuanto
se detectaron molestias vecinales. Pero parece que con el nombre de Florentino sobre la mesa nunca es suficiente.
Cuando aparece el Real Madrid, todo se mira con lupa… y con sospecha.
Es lo mismo que ocurre con los fichajes. En cuanto se filtra que el Madrid está interesado en un jugador, el precio se dispara.
Aquí sucede algo parecido: si el proyecto lleva el sello del club blanco, automáticamente se convierte en objetivo.
No importa el fondo, importa quién lo firma.
Y eso es precisamente lo que más le ha dolido a Florentino. No tanto el juicio en sí, sino ver a su hombre de máxima confianza
expuesto públicamente por una iniciativa que nació con la mejor intención. Porque en el fondo él lo sabe:
no van a por los conciertos, van a por él. Es algo personal, casi simbólico.
En cualquier caso, que nadie cante victoria antes de tiempo. Si algo ha demostrado el Real Madrid a lo largo de su historia
es que tanto dentro como fuera del campo pelea hasta el último segundo. Ya se está trabajando con los mejores abogados
y el club va a defenderse con uñas y dientes. Porque si algo caracteriza a esta institución es que, cuando la empujan,
responde todavía más fuerte.