JOTA REAL MADRID

TERREMOTO HISTÓRICO

Aparecen los cheques Negreira y remontan la investigación a los 90

Aunque ahora estamos muy enfrascados reconstruyendo al R.Madrid, al final eso es una cuestión deportiva.
Pero lo de Negreira es otra historia: es una sacudida que, si sigue escalando, puede llevarse por delante
los cimientos del fútbol español.

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Ayer La Sexta confirmó que la jueza ya tiene los cheques o recibos de los pagos del Barça a la
empresa de Negreira desde 2016 a 2018, el año en que terminó la vinculación.
Muy probablemente era una de las pruebas más codiciadas: porque una cosa es intuir, otra debatir, y otra muy distinta es
tener papel, rastro y confirmación.

Esto no deja lugar a dudas sobre un hecho concreto: los pagos existieron y el Barça queda responsabilizado de ellos.
La intención por la que se hicieron, sin embargo, permanecerá en disputa: ese es el terreno pantanoso.
Porque ahí entran las interpretaciones, los relatos y los matices legales.
Pero sea cual sea el enfoque final, estamos hablando de algo gordísimo.

El giro que lo cambia todo: vuelven a los 90

Pero lo realmente inquietante es lo otro.
Ayer Ramón Álvarez de Mon confirmó en exclusiva que están llamando a declarar a árbitros de los años 90
por el mismo caso.
Es decir: esa sospecha que durante años quedó en el terreno del espectáculo, del rumor y de las frases sueltas en tertulias,
ahora podría tener un hilo formal dentro de la investigación.

Y ahí es donde la cabeza te hace click.
Porque de repente te acuerdas de Jesús Gil señalando cosas “raras” en el arbitraje,
te acuerdas del runrún de la época, y te preguntas: ¿y si no era exageración, sino intuición?
¿Y si el fútbol español llevaba décadas conviviendo con una sombra más larga de lo que nadie quiso admitir?

Lo que se decía de Núñez… y lo que se puede probar

Cuando Tomás González Martín ha acudido al programa, siempre ha afirmado que esto viene de la época de Núñez.
Y ojo: no me refiero necesariamente a un delito documentado, sino a habladurías, a comentarios de pasillo,
al runrún constante que muchos escucharon durante años.

Por eso, a mí no me pilla por sorpresa del todo.
Si se confirma algo de aquello, tampoco me sorprenderá.
Pero claro… eran los 90.
Antes se podía hacer prácticamente de todo sin que quedaran registros sólidos:
pagos en negro, acuerdos informales, reuniones discretas, favores cruzados.
Y no creo que Núñez fuera precisamente ingenuo.

Por eso sospecho que ese tramo acabará en el clásico:
“no tengo pruebas, pero tampoco dudas”.
Y si no… al tiempo.

Lo que no se podrá esquivar: la era con rastro

Lo que será más difícil de esquivar es lo que vino después.
Porque a partir de los 2000 ya hay más rastro, más documentación, más control, más trazabilidad.
Aunque parte esté prescrita, el impacto reputacional y deportivo de lo documentado es enorme,
y eso no se tapa con un comunicado ni con dos editoriales amigos.

Y ahí está el punto clave: que el caso ya no va solo de “opiniones” o de “debates”.
Va de pruebas, de testigos y de una investigación que, si sigue tirando del hilo,
puede dejar al descubierto algo mucho más grande que un simple escándalo mediático.

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