Ni dibujo, ni táctica, ni vídeos ni gaitas: lo que este Real Madrid necesitaba era
un buen revolcón de ánimo, épica y simpleza.
Siempre se ha dicho que en el Real Madrid los jugadores ya saben jugar al fútbol.
Lo único que hace falta es tocarles la fibra para que estallen.
Y eso es exactamente lo que hizo Arbeloa.
Lee aquí qué jugador será titularísimo gracias a este partido
Se puso el chubasquero y el paraguas en la rueda de prensa para defender a sus jugadores
contra viento y marea. Daba igual lo bien o mal que pudiera sonar hacia fuera.
Lo importante era que dentro quedara claro un mensaje:
él iba a muerte con ellos, pasara lo que pasara.
Ver el vídeo del mensaje de Arbeloa
Puertas afuera y puertas adentro
Y de puertas para adentro, más de lo mismo.
Nada de látigos, nada de palos, nada de mensajes envenenados.
Comprensión, entendimiento y una idea muy clara:
divertíos, joder, que ya sabéis jugar al fútbol.
Demostradlo.
Hay veces que ni cien vídeos levantan lo que una palabra dicha en el momento exacto.
Los jugadores no aspiran al Nobel, solo quieren hacer lo que mejor saben
sin que les líen demasiado, porque entonces se aturullan.
Xabi Alonso es un gran entrenador, pero su fórmula encaja mejor
donde el talento individual brilla por su ausencia y hay que tirar
de un plan colectivo muy trabajado.
Por eso su sitio no era el Real Madrid.
El Real Madrid no necesita florituras
Aquí, con dos ajustes y apretar un par de botones, basta.
No hay que volverse loco.
No buscamos Guardiolas.
Buscamos gente simple que coordine un poco a los jugadores
y, sobre todo, que los motive.
Porque la motivación no puede faltar en el Real Madrid.
La épica es la base de este club.
Cuando los jugadores pierden eso de vista, mal vamos.
Este club se ha forjado a base de carácter, sangre y orgullo
(y puntualmente estrategia), y no puede ignorarlo.
La referencia correcta
Arbeloa lo sabía.
A pesar de sus elogios a Mourinho, fue testigo directo de que la época más gloriosa
se vivió con Zidane y Ancelotti.
Esa es la referencia real.
Y eso se notó frente al Mónaco.
El equipo salió como leones.
Se veía algo distinto en todos: carácter, orgullo, ganas, ambición.
Parecía que habían recuperado el hambre.
O quizá simplemente dejaron de estar paralizados por la sobreinformación.
Una de dos.
Decisiones con personalidad
Sea como fuere, el problema quedó solventado.
Y además con decisiones que no pasan desapercibidas.
Arbeloa, pese a parecer que se iba cayendo,
calzó a Valverde y Camavinga como laterales.
Toma ahí.
Puño de hierro con guante de seda.
De las que se notan.
Así sí se siente distinto.
A diferencia del partido ante el Levante, la actitud fue otra
y no hizo falta que el Bernabéu dictara sentencia.
El mensaje fue captado.
Ahora, a seguir adelante.
Sin miedo a nadie y con hambre de leones indómitos.