JOTA REAL MADRID

CISMA TOTAL

Os desvelo la reacción de la directiva del Real Madrid a los pitos y a Arbeloa

Creo que a estas alturas ya casi nadie se acuerda de que el Real Madrid ganó 2-0 al Levante
y obligó al Barça a seguir ganando.
Da la sensación de que el partido ni siquiera existió.

Y eso que era uno de esos encuentros trampa,
de los que tienes mucho más que perder que ganar.
Se ganó, y menos mal.
Porque aun así, la afición no perdonó.

Un Bernabéu encendido como pocas veces

En la directiva se temían una tarde caliente,
pero no tan bestial como la que se vivió.
El cabreo del madridismo fue sonoro,
aunque Real Madrid TV intentara taparlo bloqueando el sonido.

Lo escuchó todo el mundo.
El desencanto fue prácticamente unánime
entre las cerca de 90.000 almas presentes.

Y esta vez no era lo de siempre.
No fue un grupo aislado,
ni media grada,
ni un jugador concreto,
ni siquiera solo el entrenador.

Esta fue gorda,
porque alcanzó a todos:
jugadores,
entrenador
y también a la directiva.

Probablemente no lo esperaban.
Quizá pensaban que con la destitución del entrenador anterior
ya se había pagado la factura.
Pero la afición no es tonta.

El madridismo se negó a cargar contra quien fue
más víctima que verdugo.

La reacción que lo empeoró todo

Y ahí vino el error.

Que Arbeloa y algunos voceros de la directiva,
con buena llegada mediática al madridismo,
salieran en redes con las garras tuiteras afiladas
a despotricar contra la afición,
fue gasolina pura.

Hablar mal del aficionado que ha pagado su entrada,
que es soberano y legítimo,
encendió todavía más el ambiente.

Especialmente porque muchos de los que ahora critican a la grada
se han valido históricamente de ella cuando les convenía.

División interna: el verdadero problema

Lo realmente grave es que dentro de la directiva
el cisma es total.

Hay división,
falta de consenso
y ahora mismo nadie ve clara la salida.

Y atención,
porque ni siquiera dentro del grupo que manda
gusta el tribunerismo de Arbeloa.

Una cosa es defender a los jugadores como estrategia,
o incluso proteger a Florentino,
y otra muy distinta
es caer en gestos postizos para la cámara
y mensajes forzados que han generado
auténtica náusea en parte de la directiva.

No hace falta ser Mourinho,
pero tampoco la antítesis absoluta.

Un problema sin solución fácil

Y aquí está la diferencia con otras crisis.

Antes,
todo se arreglaba cambiando al entrenador.
Ahora no.

Ahora el problema es interno,
estructural
y de rumbo.

Primero tendrán que ponerse de acuerdo dentro.
Y solo entonces,
veremos hacia dónde navega el Real Madrid.

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