A pesar de las ilusiones puntuales que Arbeloa haya podido despertar en parte del madridismo,
en la directiva del Real Madrid la hoja de ruta es otra. Y no es nueva.
Salvo que se produjera un giro radical acompañado de resultados extraordinarios,
el plan de futuro no pasa por Arbeloa.
Florentino Pérez ya está pensando en lo que viene a partir del verano,
un momento en el que el club tendrá que tomar decisiones profundas,
tanto en el banquillo como en la plantilla. Movimientos grandes.
Y eso, dentro del club, se da por hecho.
Klopp sigue arriba… pero no solo
Hasta hoy, Jürgen Klopp sigue siendo el nombre favorito.
Es el perfil que más consenso genera internamente:
un entrenador con liderazgo, experiencia al máximo nivel y capacidad
para reconstruir proyectos desde la exigencia.
Sin embargo, en las últimas horas han aparecido dos fuentes que apuntan
a que Florentino también contempla otro nombre muy concreto:
José Mourinho.
La idea no es casual. En el club consideran que una plantilla
desganada, desmotivada y falta de ambición puede necesitar
un perfil de choque, alguien con carácter, autoridad y sin miedo al conflicto.
Y ahí, Mourinho encaja como un guante.
Eso sí, no hablamos del Mourinho de 2010,
recién coronado en varios reinos.
Hablamos de un Mourinho con una última década irregular,
con más fracasos que éxitos,
pero que no ha perdido su esencia.
Y Florentino sabe que, en determinados contextos,
eso puede ser justo lo que este vestuario necesita.
Haaland, el gran sueño
El otro gigante que está sobre la mesa es Erling Haaland.
No es ningún secreto: es un jugador que siempre ha gustado al Real Madrid
y que, además, quiere jugar en el Real Madrid.
Este año puede darse el escenario perfecto.
Pep Guardiola podría abandonar el Manchester City,
y el delantero noruego, campeón de Premier y Champions,
podría entender que su etapa allí ha terminado.
Llegar al Real Madrid en la cima de su edad futbolística
sería ideal, y me consta que Florentino
se muere por conseguirlo.
Sería el golpe definitivo para cambiar el rumbo del proyecto.
¿Y Arbeloa?
Todo esto no significa que Arbeloa esté descartado al 100%.
El fútbol ya nos ha enseñado que los planes pueden cambiar.
Zidane también fue una solución temporal… y todos sabemos cómo acabó aquello.
Pero siendo honestos, no es el plan inicial.
Y no parece razonable esperar que Arbeloa sea una especie
de Mourinho encubierto.
Si quieres a Mourinho, ficha a Mourinho.
No esperes que Arbeloa haga de Mourinho,
porque no va a ser así.
Un invierno cerrado… y criticable
Lo que sí parece seguro es que el mercado de invierno está cerrado.
Una decisión difícil de entender,
porque equivale a asumir que el resto de la temporada
se va a jugar sin refuerzos y con una plantilla claramente insuficiente.
Un central y un organizador siguen siendo necesidades evidentes,
pero todo apunta a que esas decisiones se aplazan al verano.
En definitiva, los grandes nombres ya están sobre la mesa.
El cambio que Florentino prepara es profundo,
ambicioso y arriesgado.
Ahora solo falta ver
cuándo y con quién se ejecuta.