JOTA REAL MADRID

VUELVE A LAS QUINIELAS

F. Romano calienta el futuro de Klopp y el R.Madrid

Aunque Fabrizio Romano negara que hubiera algo acordado o avanzado entre
el R.Madrid y Jürgen Klopp, lo cierto es que lo que no negó —y de hecho
afirmó— es que internamente es el favorito y el técnico que más gusta
dentro del club. Un entrenador con credenciales de sobra para liderar un nuevo proyecto.

Hace mes y medio, cuando Xabi estaba en la cuerda floja, ya os dije que
Florentino había hablado con él. Al contrario de lo que se dice, a Klopp
también le seduce la idea, pero había —y hay— un asunto personal que por el momento lo
dificulta. No le cierra la puerta, pero sí la deja entreabierta. Además, añadí entonces
que buena parte de la directiva lo considera el único adecuado. Una cosa
es querer y otra muy distinta poder. Y ayer, Fabrizio lo volvió a poner en el radar.
No es casualidad.

Arbeloa, solución provisional

Florentino no tiene en principio a Arbeloa en mente como entrenador de
largo recorrido, salvo que sorprenda con resultados absolutamente inesperados. Si no,
el plan es claro: vendrá otro técnico y Arbeloa regresará al Castilla.

Esto no es un demérito, es simplemente la realidad del banquillo del R.Madrid. Aquí
mandan los resultados, no los nombres ni las emociones.

Klopp y el encaje imposible

Lo de Klopp está pendiente única y exclusivamente de que él dé luz verde
y diga sí. Pero para eso tiene que pasar tiempo. El otro nombre que se sigue es el de
Joachim Löw, que gusta por su perfil bajo, no tanto por su trayectoria.
Ese perfil permitiría a Florentino intervenir más, tener mayor control. Algo que con
Klopp veo francamente complicado.

Y es aquí donde surge el gran dilema. Klopp tuvo plenos poderes en el Liverpool.
Hacía y deshacía. Eso en el R.Madrid no existe. Salvo que te ocurra lo que a Zidane —ganar
Champions como churros—, aquí no te deja nadie mandar así. Y Klopp no parece un entrenador
dispuesto a aceptar ese marco.

Todo depende del equipo

Aunque Klopp resulte muy atractivo, la realidad es que su encaje en la estructura del
R.Madrid es complejo. Aquí primero se observa al equipo, se mide la
reacción de los jugadores y, a partir de ahí, se toman decisiones.

Todavía queda tiempo para hablar, para ver y para decidir. Y sobre todo, queda por ver
cómo responde el equipo en el césped. A partir de ahí, todo se andará.

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