Mientras en Barcelona seguían celebrando un torneo menor con euforia desmedida,
la realidad les golpeaba de lleno desde fuera.
El periodista Dermot Corrigan, de The Athletic, desvelaba una información
que cae como un auténtico mazazo:
el caso Negreira podría derivar en cargos penales si el juez decide avanzar
tras esta fase de instrucción y elevarlo a juicio.
Y no hablamos de una cuestión menor.
Si el procedimiento pasa al ámbito penal,
algunos de los implicados del FC Barcelona podrían enfrentarse incluso a penas de cárcel.
Así de claro. Así de grave.
Una fecha clave: 1 de marzo
En el Barça son plenamente conscientes de lo que se juegan.
Existe una fecha límite marcada en rojo en el calendario:
el 1 de marzo.
Ese plazo, por cierto, fue una ampliación solicitada por el Real Madrid,
detalle nada menor.
Si tras escuchar a investigados y testigos el juez considera que existen indicios suficientes,
el caso pasará a un escenario completamente distinto:
un proceso penal.
Y ahí ya no valen excusas, ni discursos victimistas, ni campañas mediáticas.
De la justicia ordinaria a la deportiva
Además del recorrido en la justicia ordinaria,
el Real Madrid también espera una reacción en el ámbito deportivo.
Material hay de sobra para que el Barça sea sancionado,
pero la realidad es la que es.
En España, poco o nada se espera.
RFEF y La Liga han demostrado una pasividad clamorosa,
limitándose —en el mejor de los casos— a hacer lo mínimo imprescindible.
En cambio, en Europa el escenario es distinto.
UEFA mantiene un expediente abierto a la espera de la resolución judicial,
y algo hará.
Y FIFA tiene la potestad de obligar a la federación española a actuar.
No pueden seguir mirando hacia otro lado como si nada hubiera pasado.
Cada vez más cerca del desenlace
En definitiva, estamos más cerca que nunca de que el asunto Negreira se resuelva
y de que se esclarezca todo.
Por supuesto, siempre hay que respetar la presunción de inocencia,
eso es innegociable.
Pero también es cierto que para mucha gente sería inimaginable
que un caso de esta magnitud terminara sin consecuencias.
Lo que se ha filtrado de la investigación es muy gordo,
y pensar que todo quede en nada resulta, como mínimo, difícil de creer.
El tiempo corre, las fechas se acercan y el foco ya no está solo en los despachos,
sino en los juzgados.
Y ahí, por mucho que se celebre, no hay títulos que tapen la realidad.