JOTA REAL MADRID

NI HUMILLADOS, NI RENDIDOS

Final Supercopa | Barça 3-2 R.Madrid

Era evidente que llegábamos a esta Supercopa sabiendo que para Xabi Alonso era una final, pero no de Champions, sino de su carrera en el R.Madrid.
Todo apuntaba a que tanto Atlético como Barça podían derrotarnos y pasarnos por encima, ya que llegaban en buen momento y nosotros lo hacíamos con infinitas dudas.

Pero una vez más, salió el orgullo cuando tuvo que salir. Y tal y como os venía diciendo desde diciembre, las cosas estaban cambiando.
Y vaya si han cambiado.

Un equipo más conectado (aunque no brillante)

Empezando por los jugadores, que ahora sí están conectados con el entrenador. Quizá no es un flechazo, pero lo suficiente como para entender que
hay que ir todos a una. El propio Valverde lo reconoció, madurando tras equivocarse con su comentario sobre el lateral derecho.

Y así llegamos al partido frente al Atlético, sabiendo que sería durísimo, pero sorprendiendo con un planteamiento
práctico y sin complejos: si no jugamos a nada con balón, regalémoslo al contrario.
El Atlético no se esperaba el obsequio y no supo muy bien qué hacer con él.

Sin ser brillantes, fuimos prácticos y controlamos decentemente un partido complicado hasta el punto de ganarlo.
Ahí Xabi salvó su primer match-ball.

La final contra el Barça: otra historia

Pero claro, quedaba la final contra un rival que sí sabe qué hacer con el balón. Así que desde el minuto uno, el plan fue claro:
orden, bloque bajo y a esperar que escampe.

El Barça se adelantó, pero no le duró demasiado la ventaja. Tampoco nos hicieron una sangría de ocasiones, ni mucho menos.
Es más, la tuvimos hasta el final, con un disparo de Carreras que debió ser a bocajarro y acabó siendo más tierno
que el día de la madre. Luego llegó Tchouaméni… pero no pudo ser.

Derrota, sí. Humillación, no.

Al final, nada. No se pudo ganar. Pero lo que sí ha cambiado es la percepción.
Ahora sabemos que no jugamos a nada, pero lo admitimos y actuamos en consecuencia.
Y no pasa nada.

Porque esto es y ha sido siempre el R.Madrid. Nunca hemos tenido que pedir perdón por ser prácticos.
Era lo que tocaba.

Muy orgulloso del equipo. Muy orgulloso de la reacción. Y convencido de que esto tendrá recompensa.
Y sí, con Xabi en el banquillo.

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