Hay informaciones que sorprenden
Hay veces que determinadas informaciones me dejan realmente descolocado, sobre todo porque da la sensación de que no saben de qué club están hablando.
El bueno de José Félix Díaz se hacía eco de que, al terminar el Atlético–R.Madrid, sonó al unísono la frase “qué mal jugamos”, repetida también —al parecer— dentro del vestuario. Según el periodista, tanto los representantes institucionales del club como los propios jugadores coincidían en que había que mejorar y que la imagen no fue la mejor.
¿Pero en qué quedamos?
Y yo me pregunto una cosa muy sencilla: hace tres días estábamos echando al entrenador… ¿y ahora resulta que exigimos jugar bien?
No. Evidentemente eso no va a pasar. No se puede pasar de la nada absoluta a maravillar a nadie sobre el césped de la noche a la mañana. En absoluto.
Y además hay que decirlo claro: el Real Madrid nunca ha sabido a qué juega. Ni esta temporada ni muchas otras. Incluso en temporadas gloriosas.
La historia reciente lo demuestra
A Ancelotti no se le criticó por el juego, se le criticó por no ganar títulos. La temporada anterior, el Madrid jugaba igual de mal… pero fue campeón de Europa.
Y en el año de la 14ª Champions, el famoso año de las remontadas, tampoco dominábamos a nadie. Se ganaba, y punto. Entonces, ¿qué pretendemos ahora?
¿Criticar el juego cuando se gana? Bastante es ya sacar algo positivo tal y como está el panorama.
Contra el Atlético fue feo… pero efectivo
Por supuesto que contra el Atlético el juego fue un desastre. Pero se ganó. Y contra el Barça hoy tiene que ser exactamente igual: darles el balón y esperar.
Porque si pretendemos jugar a tumba abierta, vamos a acabar enterrados. Y de eso no se trata. Pero parece que algunos no terminan de entenderlo.
El marrón Mbappé
Ahora se te presenta Mbappé en Arabia y… ¿qué haces? Es un marrón. Porque el jugador está lesionado y no debería jugar, pero ya sabemos cómo funcionan las cosas en este club.
Mbappé no quiere perderse ninguna fiesta porque siente que se le pasa el arroz. Y eso es en detrimento del equipo, que se encuentra con un futbolista que va por libre.
Yo, si fuera Xabi, no le alinearía. Pero claro, luego prepárate para recibir llamaditas. Y eso es precisamente lo que no se puede consentir.
Conclusión clara
Así que menos enfados, menos reuniones y menos dramatismo, y más realismo, que no es tan difícil.
En el Real Madrid hay que ganar y punto. Como sea. Por lo civil o por lo criminal.