No está bien. No está para jugar
Mbappé no está bien, no está en condiciones de jugar. Os lo adelanté ayer sábado y os lo repito hoy. Lo que Mbappé tiene es más gordo de lo que la gente piensa.
Que se haya presentado en Arabia responde única y exclusivamente a su voluntad. En L’Équipe ya han deslizado que incluso le han ofrecido jugar infiltrado, síntoma inequívoco de que no está al 100%.
El dilema de Xabi
Pero claro, “le tienes que poner”. Al menos eso es lo que piensan arriba. Xabi Alonso no se mostró tan convencido en rueda de prensa y dejó caer que a lo mejor no.
El problema llegará cuando llegue la hora de la verdad y se le venga encima ese miura. Ahí veremos si Xabi tiene lo que hay que tener para dejarle en el banquillo, que es donde debería estar.
Un jugador roto no suma
Un jugador roto o lisiado no es un buen compañero, y menos aún si desea jugar. Porque no está ni para ayudar ni para seguir el ritmo del resto. ¿Y entonces qué haces?
El problema es que, por otro lado, goza de respaldo total del club porque se supone que es el niño bonito. Y ahí es donde empieza el lío.
Xabi podría llegar a dejarle fuera, pero entonces sonará el teléfono desde arriba. Y ahí es donde vienen los problemas de verdad.
Decisiones impopulares… pero necesarias
Si yo fuera Xabi, Vinicius iría al banquillo con todo el dolor del mundo. No se puede seguir consintiendo su bajo rendimiento.
Y Mbappé también. O, en el peor de los casos, si decides alinearle porque aún te puede dar un gol, a la banda izquierda, reemplazando a Vinicius.
Los goles, para Gonzalo, que es el auténtico 9.
¿Fútbol o negocio?
No lo sé a ciencia cierta, pero estoy casi convencido de que a Mbappé se le cruzó lo de volar a Arabia sin importar demasiado lo demás, probablemente más por temas comerciales que futbolísticos.
Si hubiera dicho “me quedo en Madrid recuperándome”, nadie le habría reprochado nada. Pero cuando es él quien insiste en volar, el marrón cae directamente sobre Xabi.
El Real Madrid, con todo lo que conlleva
Es una situación difícil, un sapo complicado de tragar, pero no hay más. Esto es el Real Madrid, con lo bueno y con lo malo.
Veremos si el resto del equipo se entona con él, porque si no, va a haber fuegos artificiales. Y si no, al tiempo.