Ilusión… y escepticismo
Cuando ayer me hacía eco de que Mbappé volaba a Arabia, lo hacía con ilusión pero también con cierto escepticismo. Parecía que una lesión de rodilla que venía arrastrando desde hace un mes se había desvanecido por arte de magia, y eso en el fútbol no pasa.
Está bien que Mbappé quiera estar con los compañeros apoyándoles, más cuando es una final contra el Barça y hay que arrimar el hombro. Pero que venga con ínfulas de jugar, es diferente.
Una lesión más grave de lo que se dice
Ayer me confirmaron casi al 90% que, tal y como os dije con mi escepticismo, Mbappé tiene una lesión peor de lo que la gente sabe. De esas que puedes forzar todo lo que tú quieras, que te va a reventar antes o después.
Aunque me han pedido por prudencia mantener el nombre específico de la lesión en silencio, solo os diré que implica una rotura y hasta ahí puedo leer. Ahora queda saber si la idea de ir ha sido por empeño personal o con beneplácito médico, con autorización para jugar o sin ella. Y no sé por qué me da que no la tiene.
Tras el bochornoso espectáculo de Talavera (que finalmente ha tenido mucha incidencia en esta lesión), me da que vamos a revivir semejante episodio ante nuestras propias narices.
¿Proyecto o récords?
Cada vez se me hace más claro que este chico no ha venido a liderar un proyecto, sino a reventar récords individuales. El Real Madrid es aparentemente la plataforma o la excusa, y ya.
Obviamente me gusta hacerme eco de otras informaciones para que tengáis una perspectiva amplia de las cosas, pero esto es lo que a mí me ha llegado, y hace días ya publiqué un vídeo diciendo que pintaba peor de lo que se decía. Y vaya si ha sido así.
Un equipo roto por dentro
Con la suya son 23 las lesiones esta temporada. Luego nos preguntamos por qué Florentino interviene tanto. Es que si no, los jugadores se comen a Xabi. Literalmente.
Efectivamente, aquí cada uno mira por lo suyo y pocos atienden a razones. No se dan cuenta de que hacer la guerra por su cuenta no va a ninguna parte.
Que se lo pregunten a Vinicius si no, que ha ido de sobradísimo y el otro día se sentó en el banquillo completamente devastado, no por lo de Simeone sino por no ver luz al final del túnel. Y eso que ya las zarandajas antirracistas se han evaporado, faltaría más.
Cuando ves las orejas al lobo es cuando realmente te preocupas. El problema es que ya sea tarde, quizás.
Decisiones que marcan una final
Además, cuando ves que el que han traído para darle la batuta por ti te está comiendo la tostada, pues más agobio.
Pero tranqui, Vini, que Mbappé va por el mismo camino. Si sigue pensando solamente en récords, pronto caerá en la ignominia por las lesiones y será reemplazado por otros que hagan más equipo y contribuyan más. De momento está poniendo su salud en riesgo y no parece importarle. Él sabrá.
Con la final en ciernes, Xabi no debería dudar: hacer equipo. Confiar en quienes están al 100% y lo merecen, olvidarse de los caprichos infantiles y pensar como club.
El momento del entrenador
Este equipo aguantó el asedio rojiblanco el otro día y puede aguantar al Barça. Pero si nos ponemos en modo madre, mal vamos.
Lo primero es que el resto de jugadores termine por levantarse, y ahora que tenemos a todo el grupo unido, no merece la pena romperlo.
Lo que pasa es que Xabi es impredecible. Tan pronto te sentaba a Vinicius en su mejor momento como apostaba por Gonzalo frente a Mbappé, como de repente ni les tose porque se le revuelven.
Si hay un momento para dar el puñetazo en la mesa, es este. Le acompañan los resultados y está recuperando a algunos de los descarriados, como Valverde y Bellingham. Y sabe que Florentino, en tanto en cuanto ganes, no te va a decir nada. Mejor o peor, pero gana. Esa es la máxima.
Así que yo le diría que se atreviera, que le dejara fuera. Lo primero por el equipo. Estando como está no va a ser solidario ni va a ayudar; y segundo, por él, porque queda mucha temporada y si se revienta ahora, le habremos perdido para casi todo el año.
Tampoco hay que ser muy inteligente para darse cuenta de lo que es Mbappé: que fuera irse del PSG y que inmediatamente los franceses se convirtieran en campeones de Europa dice mucho. Que Luis Enrique estaba deseando por lo bajini que se fuera, ni cotiza.
Ahora le tenemos aquí, que está muy bien siempre y cuando cumpla con el objetivo de ayudarnos a ganar. Cualquier otra cosa no me vale. Y el tema lesiones es delicado en el Real Madrid. No es cosa cualquiera.
Así que que espabile, que se quede en el banquillo animando… y otra vez será.