El parón de Navidad lo ha cambiado todo
Estaba claro que con el parón de Navidad, todo se vería distinto. Aunque el puesto de Xabi ha estado en peligro, en el fondo todo el mundo sabía que el problema no era Xabi, o al menos no él solo.
Todo el mundo veía en el terreno de juego a un equipo desenchufado que no prestaba la más mínima atención a las indicaciones del entrenador. Pero el otro día, cuando salió Gonzalo y marcó 3 goles, además de dar un recital de lo que le pedía el entrenador, demostró algo clave: no es una cuestión técnica, sino de actitud. Es decir, que si se hace lo que el entrenador dice, se puede.
La directiva ya sabe dónde está el problema
La directiva no es ciega y sabe perfectamente lo que hay. Era muy consciente de que echar a Xabi no iba a solucionar el problema de fondo. Evidentemente, si se hace el ridículo en la Supercopa, caerá, sin duda. Pero aun con eso saben que el problema persistirá y seguirá ahí. Y ese problema son los jugadores.
Aviso claro desde arriba
Florentino hizo llegar un mensaje muy claro: el que no esté en el barco, terminará por acompañar a Xabi Alonso. Puede que el tolosarra tenga sus fallas, pero no es el único y no es un mal entrenador.
Por el contrario, la falta de sacrificio, de actitud o de hambre no se perdona en el R.Madrid. Y la directiva lo combate de la única manera que entiende este club: poniendo a los jugadores en el mercado.
Las primeras señales ya se han visto
Se vio resucitar tímidamente a Bellingham y Rodrygo. Vaya, ¡qué casualidad! Se conoce que fueron los primeros en recibir la señal.
Vinicius también. Lo del Chelsea no es un órdago, es una realidad, y en tanto no cumpla, se larga. Y los demás también.
Se acabaron los paños calientes
Se acabaron los paños calientes. Florentino no quiere traer a otro entrenador que al final se vaya a encontrar con el mismo problema y tenga que ser despedido seis meses después. Porque entonces quedaría claro que ni Ancelotti era el problema, ni Xabi, ni nadie que no sean los jugadores. Y eso le restaría crédito al club.
Mensaje final: cada uno que decida
Así que el aviso a navegantes está dado. Ahora que cada uno actúe en consecuencia.