Llegó con un ruido mediático inusual en el R. Madrid. Era la joya de River y el niño bonito de Argentina. Lo hacía todo bien: talento, garra, anticipación, lucha, sacrificio…
Un fichaje que ilusionó desde el primer día
Normal que cuando todo eso cruzó el charco, Solari se apresurara a contárselo al presidente. Y Florentino no dudó. Solari es “de los nuestros” y sabe lo que se hace.
Pero es que, además del fútbol, este chico traía algo más: el marketing, y eso a Florentino le embelesó.
Era abrir la puerta de par en par al mercado sudamericano como en los años de James Rodríguez, y eso era algo demasiado tentador como para dejarlo pasar.
Titularidades por decreto
Así que se pusieron manos a la obra, eso sí, no sin antes advertir a Xabi que tenía que ser titular por decreto. No valía otro juguete roto en el banquillo; este no.
Así las cosas, Mastantuono gozó de unas titularidades que no se veían en el R. Madrid desde hacía tiempo. Xabi cumplió, pero Mastantuono no.
Poco a poco se dieron cuenta de que el muchacho no era para tanto, y menos para la exigencia inmediata del R. Madrid. Quizá algo más progresivo habría sido diferente, pero esto… no.
El punto de ruptura
Una vez que se asumió la realidad, a Xabi le faltó tiempo para sentarlo, volvió a confiar en su triunvirato de confianza y lanzó el primer mensaje al presidente por no respaldarle con Vinicius y el famoso cambio.
Xabi no ha vuelto a contar con él, y puesto que difícilmente va a cambiar, la sentencia está escrita: Mastantuono se irá del R. Madrid a final de temporada si no juega suficiente y revierte su situación. Así es el R. Madrid.
Nadie duerme tranquilo
Por mucho que Fabrizio Romano haya dicho que todo está bien y que el plan es mantenerle, cuidado. En el R. Madrid nadie puede dormir tranquilo.
Igual que ahora ha sido Endrick, será el argentino. Yo personalmente es que no veo que vaya a ser capaz de darle la vuelta ni de coña.
No tiene la confianza del técnico y en sus titularidades no ha dejado mucho, más allá de un gol.
Esto es lo que hay. Me sabe mal, pero es la realidad. Yo le apreciaba también, pero… ¿qué se puede hacer? Esto es el R. Madrid.