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🚨 El 2-0 ante el Sevilla deja retratado al sistema defensivo del Real Madrid

La victoria por 2-0 frente al Sevilla permitió sumar tres puntos, pero volvió a dejar al descubierto un problema que ya no se puede maquillar con resultados: la fragilidad defensiva del Real Madrid. El marcador fue engañoso. Durante demasiados tramos del partido, la zaga blanca sufrió una y otra vez a la espalda, con desajustes constantes que preocuparon seriamente a la afición.

Dos nombres quedaron especialmente señalados. Rüdiger y Huijsen fueron superados con demasiada facilidad, especialmente en acciones de ruptura y balones largos. El Sevilla encontró espacios donde no debería haberlos encontrado jamás ante un equipo que aspira a competir por todo. Y eso, más allá del resultado final, encendió las alarmas.

En el caso de Rüdiger, el análisis dentro del madridismo es relativamente comprensivo. La edad empieza a pesar, los esfuerzos acumulados pasan factura y su futuro en el club ya no se contempla a largo plazo. Se asume que su rendimiento ya no es el de temporadas anteriores y que su rol debería ser progresivamente secundario. El problema es que hoy por hoy sigue siendo una pieza casi obligatoria por pura falta de alternativas.

Muy distinto es el caso de Huijsen. El central empezó su etapa en el primer equipo con muy buenas sensaciones. Fuerte, decidido, con personalidad y una capacidad notable para anticiparse. Parecía un proyecto sólido de central para muchos años. Sin embargo, su rendimiento ha ido cayendo de forma preocupante. Partido tras partido se le ve más dubitativo, peor perfilado y con dificultades para medir cuándo salir y cuándo temporizar.

Ante el Sevilla, Huijsen sufrió especialmente. Le ganaron la espalda en varias ocasiones, llegó tarde a coberturas clave y mostró inseguridad en situaciones que antes resolvía con solvencia. La afición ha empezado a perder confianza en él, y eso en el Bernabéu se nota rápido. El crédito que parecía ganado se está evaporando con la misma rapidez con la que llegó.

El problema de fondo es que la defensa del Real Madrid está sostenida con alfileres. Alaba sigue lesionado y su regreso genera más dudas que certezas. Su historial reciente invita a la prudencia y nadie espera que vuelva a ser el líder defensivo que fue. Militao también está fuera, privando al equipo de su central más dominante en condiciones normales.

En ese contexto aparece Asencio, que está cumpliendo con dignidad. Es un central serio, correcto, con buena lectura táctica, pero sin el perfil de central top que marque diferencias en partidos grandes. Es una solución aceptable, pero no definitiva. Y el Real Madrid, por historia y exigencia, necesita algo más que soluciones aceptables.

La sensación general es que el sistema defensivo no está protegido ni estructurado como debería. No se trata solo de errores individuales, sino de una falta de sincronización colectiva. Los centrales quedan expuestos, los laterales no siempre llegan a tiempo y el bloque se parte con demasiada facilidad. Así, cualquier rival con un mínimo de criterio encuentra grietas.

El partido ante el Sevilla volvió a confirmar que la defensa necesita mejoras urgentes. No solo retoques, sino una reflexión profunda sobre perfiles, jerarquías y futuro. El Real Madrid no puede aspirar a competir al máximo nivel europeo con una línea defensiva tan vulnerable y sin recambios fiables.

La victoria no debe ocultar el problema. Ganar 2-0 no significa defender bien si el rival te genera peligro constante. Y eso es lo que más inquieta al madridismo: que incluso en partidos controlados desde el resultado, el equipo transmite inseguridad atrás.

El mensaje que deja el encuentro es claro. Si el Real Madrid quiere construir algo sólido, tendrá que empezar por el cimiento más básico. Porque sin una defensa fiable, todo lo demás se convierte en un castillo de naipes.

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