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⚠️ Florentino quiere actuar, pero le frenan: desconcierto total con Xabi y decisiones que no se entienden

La situación en el Real Madrid es mucho más tensa de lo que se percibe desde fuera. Según la información que manejo, a Florentino Pérez le están parando los pies a la hora de tomar una decisión drástica con Xabi Alonso. El presidente ha llegado a plantearse seriamente el cese, pero otros sectores de la directiva consideran que el movimiento ahora mismo podría ser más perjudicial que beneficioso. Esa discrepancia interna es lo que mantiene la situación bloqueada.

Lo que sí es evidente es que Florentino no entiende muchas de las decisiones del entrenador. Y no se trata de matices tácticos, sino de cuestiones de fondo que afectan al liderazgo, al modelo y a la coherencia del proyecto. El presidente siente que Xabi ha ido alejándose de la versión que le convenció para darle el banquillo del Real Madrid.

Uno de los puntos que más desconcierta al presidente es que Xabi haya renunciado a ser él mismo. Tras el Clásico y los gestos de Vinicius al ser sustituido, Florentino le ofreció todo el respaldo posible. Le dio margen, protección institucional y libertad para tomar decisiones fuertes. Esperaba carácter, personalidad y autoridad. Pero la respuesta del entrenador fue la contraria: repliegue, dudas y una búsqueda constante de aprobación del vestuario.

En ese proceso, Florentino percibe que Xabi ha dejado de liderar para empezar a gestionar tensiones. Y eso, en el Real Madrid, suele ser una señal peligrosa. El presidente esperaba un entrenador firme, capaz de marcar límites incluso a las estrellas. En lugar de eso, ve a un técnico que evita el conflicto y que ha ido perdiendo peso interno.

Otro asunto especialmente incomprensible para Florentino es la gestión de Endrick. El brasileño es visto como un activo estratégico, deportivo y económico. No entiende cómo un jugador con ese potencial ha pasado meses sin minutos reales, ni cómo se ha llegado al punto de forzar una cesión cuando el equipo necesitaba soluciones diferentes en ataque. Para el presidente, esta decisión no tiene explicación deportiva convincente.

Tampoco se comprende la decisión de apartarse de Pintus. En la directiva existe una preocupación creciente por el estado físico del equipo, por la falta de intensidad y por la caída en los segundos tiempos. Florentino considera que prescindir de una figura clave en ese ámbito es un error estructural que ha debilitado aún más al grupo.

Pero si hay algo que ha molestado especialmente al presidente es el compadreo público con Guardiola en rueda de prensa. Ese tono cercano, casi cómplice, se interpreta como una torpeza grave. En un contexto de máxima presión, Florentino considera que ese gesto nunca debió producirse. No por Guardiola, sino por lo que transmite: debilidad, confusión de roles y falta de conciencia del entorno.

En resumen, Florentino quiere actuar, pero está contenido. No porque haya recuperado la confianza, sino porque el club teme que el remedio sea peor que la enfermedad. Sin embargo, la incomprensión va en aumento. Y cuando el presidente deja de entender a su entrenador, la historia del Real Madrid demuestra que el desenlace suele ser cuestión de tiempo, no de resultados puntuales.

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