Si hay algo que dentro del Real Madrid tienen grabado a fuego es que Xabi Alonso no vino para ser diplom?tico. No vino para caer bien. No vino para evitar conflictos. Xabi fue elegido por Florentino P?rez para hacer exactamente lo contrario: meter a los jugadores en cintura, cortar los vicios heredados de la etapa final de Ancelotti y devolver al equipo un nivel competitivo de Europa, no de pachanga de verano.
Por eso, en el club observan con cierta preocupaci?n el cambio de tono del entrenador en las ?ltimas semanas. Del Xabi firme, directo, exigente y obsesionado con la intensidad que vimos a su llegada, estamos empezando a ver a un t?cnico m?s conciliador, m?s cuidadoso, m?s pendiente de no molestar a las vacas sagradas. Y eso, para Florentino, es exactamente lo que no puede pasar.
? La diplomacia, solo si hay resultados
En el Madrid no hay espacio para sentimentalismos. Si Xabi quiere suavizar el vestuario y limar asperezas, perfecto? siempre y cuando los resultados acompa?en. Pero si el equipo vuelve a mostrar la mala imagen que dej? ante Liverpool, Rayo o Elche, esa versi?n conciliadora del tolosarra se volver? inmediatamente en su contra.
Florentino no va a permitir otra vez el escenario que vivi? con Ancelotti: un vestuario sin disciplina, jugadores que hacen lo que quieren, indolencia en partidos clave y una falta absoluta de presi?n tras p?rdida e intensidad. Para eso cambi? de entrenador. Para eso trajo a Xabi. Y para eso le puso al frente de un proyecto que exig?a mano dura.
? Xabi fue fichado para lo contrario: firmeza, autoridad y meritocracia
Cuando el Madrid eligi? a Xabi Alonso, lo hizo por tres motivos claros:
- Por su autoridad natural y su ascendencia como exjugador de ?lite.
- Por su capacidad t?ctica para modernizar al equipo.
- Por su firmeza para imponer meritocracia aunque doliera.
La directiva esperaba ?y sigue esperando? un entrenador que siente a quien haya que sentar, sin mirar nombres, sueldos ni jerarqu?as. Un t?cnico que premie la actitud y castigue la desidia. Que no permita relajaciones. Que convierta al Madrid en un equipo europeo, no en una versi?n descafeinada de s? mismo.
Por eso, cuando ven a un Xabi adapt?ndose demasiado al vestuario, temen que est? cayendo en la misma trampa que atrap? a Ancelotti: querer contentar a todos. Y en el Madrid, cuando intentas contentar a todos, terminas decepcionando a todos? y pagando con tu puesto.
? El riesgo: volver a la indolencia
El mayor miedo en los despachos es que el equipo recaiga en esa versi?n perezosa, desconectada, sin energ?a ni tensi?n competitiva que hemos visto en repetidas ocasiones. Si eso ocurre otra vez ?y ojo, porque ya ha ocurrido en varios partidos recientes? la directiva no dudar? en se?alar al entrenador.
Xabi no puede volver a permitir que los jugadores manden sobre ?l.
Ese es el mensaje interno. Ese fue el motivo de su fichaje. Y ese ser? el criterio para juzgarle en las pr?ximas semanas.
? Conclusi?n: Xabi tiene margen? pero solo si cumple su misi?n
En el Real Madrid las cosas son muy simples: o impones tu idea o te la imponen. Y si Xabi decide seguir por la v?a diplom?tica y no recupera cuanto antes la autoridad y la firmeza que se esperaba de ?l, se arriesga a convertirse en otro entrenador consumido por un vestuario caprichoso.
Florentino no lo trajo para eso. No lo trajo para repetir la historia. Lo trajo para poner orden. Y si no lo hace, el club no tendr? piedad.