Seg?n el art?culo de Aritz Gabilondo en AS, la UEFA ha emitido una respuesta oficial tras la cancelaci?n del plan para disputar el Villarreal?Bar?a en Miami. El texto ?sobrio en el tono y muy medido en la forma? subraya dos ideas: que el f?tbol europeo debe respetar los marcos regulatorios y de gobernanza de cada pa?s y que cualquier iniciativa de este tipo tiene que ajustarse a las competiciones y autoridades competentes. Hasta ah?, impecable en lo formal.
El problema viene despu?s. Porque, tal y como recuerda la cr?nica, el organismo se muestra satisfecho con el desenlace (que el partido no se juegue fuera de Espa?a), cuando no hace tanto dejaba una puerta entreabierta a estudiar el encaje del proyecto, siempre que se cumplieran ciertos requisitos. Es decir, cuando el ?plan Miami? ten?a viento de cola, el discurso era ?vamos a escuchar y ver?; ahora que se ha ca?do, el mensaje es ?siempre dijimos que esto deb?a respetar el marco?. ?
Desde una perspectiva cr?tica, el comunicado desprende un puntito de oportunismo: arrimarse al sol que m?s calienta. Mientras el proyecto ten?a recorrido pol?tico y comercial, la postura era el?stica; en cuanto los informes del CSD, la posici?n de la AFE y las dudas de CONCACAF hicieron inviable la operaci?n, la UEFA pasa a la casilla del ?esto no encajaba?. Legalmente pueden sostenerlo; medi?ticamente suena a cinismo calculado.
El texto, adem?s, pone el acento en la importancia de ?proteger la integridad de las competiciones?. Nada que objetar al principio; s? a la coherencia con la pr?ctica. Si integridad significa misma sede para todos, mismas reglas y procesos claros, entonces el rechazo a Miami era lo sensato desde el d?a uno. Si de verdad ese es el est?ndar, no tocaba bailar con la m?sica de una idea que nac?a sin consenso de jugadores, sin autorizaci?n federativa clara y contra el criterio del regulador p?blico.
En definitiva, la UEFA firma un comunicado correcto en la forma, pero d?bil en memoria. Celebra el final del plan cuando, en la fase de seducci?n, no lo desautoriz? con la misma rotundidad. Y ah? est? el quid: lo que se espera de un regulador europeo es claridad y previsibilidad, no un mensaje que cambia seg?n sople el viento pol?tico. El f?tbol europeo no necesita m?s ambig?edad; necesita reglas que se apliquen igual el d?a que la propuesta parece brillante y el d?a que hace aguas. ??
Moraleja: con el ?no? ya firmado, todos quieren la foto de la prudencia. Pero el m?rito ?y el coste? de frenar la ocurrencia no lo pone el comunicado de hoy; lo pusieron quienes plantaron cara desde el principio y asumieron el desgaste cuando no era c?modo hacerlo.
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