Por Doctor Jota ? 20 de septiembre de 2025
El hijo de Negreira lo ha dicho alto y claro: ?l cobraba
60.000 euros al a?o por su trabajo como analista t?cnico,
pero no tiene nada que ver con los casi 8 millones
que el FC Barcelona pag? a su padre.
Esa diferencia abismal deja al club azulgrana en el precipicio
y, sobre todo, le arrebata la ?ltima coartada que intentaban sostener:
la de los famosos ?informes? ?.
?? Sin coartada posible
Ya no se puede justificar semejante esc?ndalo con la excusa de unos papeles.
El propio hijo reconoce que su trabajo era remunerado, s?,
pero en cifras normales para un analista.
Lo otro ?los millones que salieron del Bar?a?
queda sin explicaci?n. Y cuando no hay explicaci?n,
lo que queda es la sospecha de que el club buscaba
algo mucho m?s oscuro teniendo en n?mina
al entonces vicepresidente del CTA. ?
???? La contradicci?n cul?
Durante meses, voces cul?s como Jotajordi o Toni Freixa
han tratado de instalar la idea de que el Bar?a pagaba
?por informes? o incluso ?por neutralidad?.
Esa contradicci?n ya no se sostiene.
Si el hijo dice que no eran informes y que su sueldo era muy inferior,
?qu? sentido tienen los millones transferidos al padre?
La narrativa de ?nada raro? se derrumba como un castillo de naipes. ?
?? Lo que deber?a pasar
El juez tendr? la ?ltima palabra,
y ser? quien determine con pruebas qu? ocurri? realmente en este esc?ndalo.
Pero a mi entender, con esta declaraci?n en la mano,
las instituciones futbol?sticas ya tendr?an que haber intervenido.
FIFA, UEFA, RFEF o quien corresponda deber?an abrir expedientes,
imponer castigos ejemplares o, al menos,
actuar de inmediato para que no se d? la sensaci?n de que en Espa?a
puede pasar algo tan grave y que aqu? no ocurre nada. ?
? Conclusi?n
El Bar?a ya no tiene d?nde esconderse.
El relato de los informes ha quedado dinamitado.
La diferencia entre los 60.000 euros declarados por el hijo
y los casi 8 millones abonados por el club es demasiado grande
como para barrerla bajo la alfombra.
El prestigio del f?tbol espa?ol est? en juego,
y si las instituciones siguen mirando hacia otro lado,
ser?n c?mplices de la mayor verg?enza arbitral de la historia. ??